
Giuliano Pagano: su historia de resiliencia, el encuentro con el Papa y el llamado de Enzo Fernández que cambió su destino
Como muchos chicos argentinos, el sueño de Giuliano Pagano era convertirse en futbolista profesional. Sus condiciones para el deporte más popular lo llevaron a jugar en varios clubes, pero algunos problemas de...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Como muchos chicos argentinos, el sueño de Giuliano Pagano era convertirse en futbolista profesional. Sus condiciones para el deporte más popular lo llevaron a jugar en varios clubes, pero algunos problemas de crecimiento fueron una barrera a la hora de quedar en los planteles. Con mucho esfuerzo, Giuliano logró hacerse un lugar, pero distintas dificultades se interpusieron en sus aspiraciones.
En ese contexto, un ofrecimiento para jugar en el ascenso italiano lo llevó a Europa. Las promesas recibidas no se concretaron en la realidad y tuvo que irse a Polonia. Allí, debido a problemas económicos de su club, terminó en la calle y tuvo que hacer distintos trabajos para sobrevivir.
Los detalles
Albañilería, changas, armado de cajas, entre otras cosas. Un encuentro con el Papa y una visita a Auschwitz fueron algunas señales que recibió para descubrir que su camino iba por otro lado. Y un llamado de Enzo Fernández terminó marcando su destino.
-Hoy sos coach deportivo, pero tuviste el sueño de ser futbolista y lo llevaste a cabo, fuiste futbolista. Contame un poco esa historia. -Yo nací en Capital Federal, pero toda la vida viví en Caseros, familia clase media, y siempre el sueño era ser futbolista.
Nunca lo conté, pero cuando tenía diez años tenía problemas de crecimiento y demás. Voy a Vélez y en Vélez a mí me dicen: “Vos no podés jugar al fútbol”. Desde ahí como que ya empecé como siempre a contracorriente, algo como que yo no podía y tenía que demostrar.
Qué dicen los expertos
Entonces fui All Boys, en All Boys no me subían a AFA por el físico, fui a Huracán, no me subían por el físico. Y ahí yo termino dejando el fútbol con trece años. Entonces un amigo me dice “vos tenés que seguir con el fútbol, vos tenés con qué...
” Ahí me voy a Lamadrid y me vuelve a agarrar el gustito, pero en Lamadrid no me hacen contrato. Me voy a Almagro y en Almagro me dicen que la única manera era que juegue ahí era si me hacía lateral derecho, yo era ocho. Seguí ahí, jugué en Reserva, después en Primera, empiezan a tocar partidos.
Jugué contra Boca, contra Argentinos de Quilmes, todos amistosos. Pero no me hacen contrato, entonces me voy al ascenso de Italia. Me habían prometido Serie D, una cantidad de dinero, pero no termina siendo eso y termino viviendo en un dos ambientes con cinco personas más...
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




