
Michael J. Fox cumple 64 años: el viaje del chico de oro que conquistó a una generación y aprendió a domar sus propios temblores
La imagen es imborrable. Se transformó en un póster mental para los fanáticos de una de las trilogías más importantes de la historia del cine: un joven menudo, de mirada pícara y carisma magnético que se sube de un...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La imagen es imborrable. Se transformó en un póster mental para los fanáticos de una de las trilogías más importantes de la historia del cine: un joven menudo, de mirada pícara y carisma magnético que se sube de un salto a un DeLorean y viaja en el tiempo para cambiar el destino de su familia. En los años ochenta, Michael J.
Fox no solo interpretaba el futuro; él era el futuro de Hollywood y tenía la carrera más prometedora. Convertido en un ícono de una generación, su rostro empapelaba las habitaciones de millones de adolescentes y su nombre era sinónimo de un éxito comercial que parecía no tener límites. Sin embargo, mientras terminaba de filmar Volver al Futuro III, el destino le estaba escribiendo un guion inesperado, mucho más complejo y difícil de comprender que la misión de recuperar un viejo almanaque deportivo.
Los detalles
La energía inagotable que lo caracterizaba en la pantalla grande pronto se enfrentaría a un giro dramático fuera de escena: en 1991, a los 29 años, fue diagnosticado con párkinson. Pese a ello, decidió que la enfermedad no definiría el final de su camino. Se convirtió en una figura cuya huella trascendió las pantallas: un hombre que, tras perder el control de sus movimientos, descubrió cómo mantenerse verdaderamente firme.
Los orígenes de un futuro íconoMichael Andrew Fox nació el 9 de junio de 1961 en Edmonton, Alberta, Canadá. Era hijo de Phyllis Piper, actriz y empleada administrativa, y de William Fox, policía y miembro de las Fuerzas Armadas canadienses. Debido a la carrera de su padre, la familia pasó sus primeros años mudándose entre distintas ciudades del país hasta establecerse definitivamente en 1971, en Burnaby, cuando William se retiró del servicio.
Fue allí en esa localidad ubicada al este de Vancouver, donde Michael descubrió su vocación artística y encontró en la actuación un espacio donde podía sobresalir gracias a su energía, carisma y facilidad para conectar con el público. Durante la adolescencia comenzó a participar en producciones escolares: eso le hizo descubrir a que quería dedicar su vida a los escenarios y las cámaras. Su primer paso profesional llegó a mediados de los años setenta, con un papel en la serie canadiense Leo and Me.
Qué dicen los expertos
Tenía apenas quince años y esa experiencia le permitió conocer de cerca cómo era el misterioso mundo de la producción televisiva. Por primera vez, el sueño de convertirse en actor parecía una posibilidad real. Convencido de que debía apostar por una carrera profesional, en 1979 se trasladó a Los Ángeles para intentar abrirse camino en la industria estadounidense.
Como tantos jóvenes aspirantes, llegó a la ciudad sin garantías de éxito, dispuesto a aceptar cualquier oportunidad que le permitiera acercarse a su objetivo. Poco después consiguió sus primeros trabajos en televisión y cine. Uno de ellos fue el telefilme Letters from Frank, donde apareció acreditado como Michael Fox.
Sin embargo, al intentar registrarse en el Sindicato de Actores descubrió que ese nombre ya pertenecía a otro intérprete. Obligado a buscar una alternativa, decidió incorporar una inicial en homenaje al actor Michael J. Así nació el nombre artístico que lo acompañaría durante el resto de su carrera: Michael J.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




