
Superó un cáncer a los 18 meses, le dijeron que corría riesgo de vida y ahora jugará el Mundial 2026 para Canadá
Jayden Nelson, el extremo de 23 años que milita en el Austin FC de la Major League Soccer (MLS), recibió su primera convocatoria a una Copa del Mundo con la selección de Canadá tras superar en la infancia un diagnóstico...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Jayden Nelson, el extremo de 23 años que milita en el Austin FC de la Major League Soccer (MLS), recibió su primera convocatoria a una Copa del Mundo con la selección de Canadá tras superar en la infancia un diagnóstico de cáncer que los médicos consideraban potencialmente mortal y que, según sus propias palabras, casi le impidió llevar una vida activa. La noticia de su llamado al Mundial 2026 llegó hace algunas horas, después de que Marcelo Flores, exjugador juvenil del Arsenal, quedara fuera del torneo por una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha sufrida durante la final de la Concacaf Champions Cup el mes pasado. El técnico Jesse Marsch, ex entrenador del Leeds United, había incluido a Nelson inicialmente en la lista de reserva; la baja de Flores abrió la puerta que el extremo canadiense no tardó en cruzar.
El camino de Nelson hasta este punto arrancó de la forma más difícil. Con apenas 18 meses de edad, le diagnosticaron un tipo poco frecuente de cáncer de células germinales testiculares. La enfermedad entró en remisión, pero regresó y se extendió a los pulmones, lo que agravó el pronóstico de manera considerable.
Los detalles
Los médicos le advirtieron a su familia que las posibilidades de que el niño pudiera llevar una vida activa eran prácticamente nulas, y que la idea de convertirse en futbolista profesional era, en ese momento, algo fuera de toda consideración médica. Nelson se sometió a quimioterapia y, con el tiempo, fue declarado libre de la enfermedad. “Pude haber muerto, y el médico dijo que había casi ninguna posibilidad de que pudiera ser futbolista profesional o de llevar una vida particularmente activa.
Pero desafié las probabilidades”, declaró el jugador al medio GiveMeSport. Hoy, dos décadas después de aquel diagnóstico, sigue acudiendo al hospital para realizarse controles periódicos. La historia que Nelson carga consigo tiene un peso que él mismo reconoce con franqueza.
“Cuando escucho a mi familia contarme lo que pasamos juntos, es difícil de oír y me pongo bastante emocional. Estoy agradecido de estar hoy aquí y de jugar fútbol profesional”, dijo. El extremo también señaló que su intención va más allá del deporte: “Quiero contar mi historia para que otros niños se inspiren a hacer lo mismo.
Qué dicen los expertos
Puedes salir de situaciones oscuras siendo más fuerte”. Antes de recalar en el Austin FC, Nelson pasó por los Vancouver Whitecaps y el club noruego Rosenborg. Su llegada al equipo con sede en Texas se concretó en diciembre pasado, y los primeros meses de la temporada estuvieron marcados por las lesiones, lo que puso en riesgo sus aspiraciones de llegar al torneo.
A pesar de eso, su rendimiento cuando estuvo disponible fue suficiente para mantenerse en el radar de Marsch, y la semana pasada anotó un gol en la victoria de Canadá ante Uzbekistán en partido de preparación. La relación con el seleccionador también tiene una dimensión personal. “Fuera del campo, Jesse es algo así como una figura paterna para muchos de nosotros, los jugadores más jóvenes”, afirmó Nelson en la misma entrevista.
En cuanto al aspecto táctico, el extremo reconoció que el estilo de Marsch le exigió adaptarse: “Su estilo de fútbol es bastante diferente al que estoy acostumbrado. Requiere más correr y presionar, y creo que esa intensidad me ha ayudado a elevar mi juego y añadir nuevas habilidades”. Nelson también trazó el perfil que, a su juicio, lo hace encajar en el esquema del técnico: “Soy rápido, técnico y trabajador.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





