
Una sublevación contra la dictadura, más de 30 ejecuciones clandestinas y fusilados que hablaron: la insurrección que fue masacre
Argentina fue, a lo largo de su historia, escenario de múltiples crueldades surgidas de su propia entraña, con secuelas que son heridas aún abiertas al punto de que, en algunos casos, se ha pretendido encumbrar a sus...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Argentina fue, a lo largo de su historia, escenario de múltiples crueldades surgidas de su propia entraña, con secuelas que son heridas aún abiertas al punto de que, en algunos casos, se ha pretendido encumbrar a sus perpetradores. El 16 de junio de 1955 el país fue testigo de un hecho inédito en la historia mundial: la población civil fue bombardeada y ametrallada por aviones de su propia Marina de guerra, con el trágico saldo de 366 muertos y 1. El odio criminal al general Perón y al movimiento justicialista se acentuó tras su derrocamiento, sobrevenido un puñado de meses después, el 16 de septiembre de 1955, que lo obligó a partir al exilio.
Comenzaron las persecuciones, se acentuó la violencia y fueron miles las detenciones con un punto de inflexión gravísimo: los fusilamientos del 9 de junio de 1956. Aquella noche un grupo de hombres, liderado por el general Juan José Valle, se levantó en armas con el objeto de derrocar al gobierno de facto. El levantamiento fue rápidamente sofocado, y en la contienda murieron seis argentinos: tres militares de la dictadura, Blas Closs, Rafael Fernández y Bernardino Rodríguez, y tres civiles peronistas, Ramón R.
Los detalles
Videla, Carlos Irigoyen y Rolando Zaneta. Rojas, presidente y vice del gobierno de facto, estaban enterados de antemano de que iba a producirse el levantamiento. No obstante, dejaron que sucediera con el objetivo de poner en práctica una represión de tipo ejemplificadora.
El 8 de junio habían detenido a varios dirigentes gremiales, con el fin de debilitar el levantamiento. Además, Aramburu había dejado firmados previamente tres decretos: el Nº 10. 362 que imponía la ley marcial, el Nº 10.
363 de pena de muerte y el Nº 10. 364, preparado exclusivamente para incluir los nombres de las personas que serían ejecutadas a posteriori. Tanto es así que, en la noche del día 9, la mayoría de los sublevados fueron detenidos.
Qué dicen los expertos
En Lanús seis integrantes, encargados de montar la radio desde donde se transmitiría la proclama revolucionaria, fueron arrestados en la Escuela Industrial de Avellaneda. Se trataba del teniente coronel José A. Yrigoyen, el capitán Jorge M.
Lugo, Norberto Ross, Clemente B. Todos fueron asesinados simulando fusilamientos entre las 2 y las 4 de la mañana. Entre los días 10 y 12 de junio se produjeron más fusilamientos: en José León Suarez, en Campo de Mayo, en la Escuela de Mecánica del Ejército, en la Penitenciaría Nacional y en La Plata.
Entre los detenidos en esa noche, se encontraban las doce personas que luego serían llevadas por las fuerzas de seguridad a los basurales en José León Suárez para ser masacradas a sangre fría. Fueron obligados a bajar del móvil a punta de pistola para caminar hacia el basural, iluminado por los faros de los vehículos policiales. Allí se fusiló sin contemplaciones a Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Carlos A.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




