Trump y Xi Jinping brindan por un mundo que ya no cabe en una sola superpotencia

CumbreTrump y Xi Jinping brindan por un mundo que ya no cabe en una sola superpotenciaTrump recibe a Xi con honores, vino histórico y una escultura del águila calva, mientras defiende que ambos representan sistemas...
December 31 — İsrail x Hamas Ateşkes II. Aşama...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. CumbreTrump y Xi Jinping brindan por un mundo que ya no cabe en una sola superpotenciaTrump recibe a Xi con honores, vino histórico y una escultura del águila calva, mientras defiende que ambos representan sistemas distintos pero que "los lazos entre nuestros pueblos perduran" y que EEUU y China "nunca" se habían llevado mejor Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEl presidente de China, Xi Jinping, frente al presidente de Estados Unidos, Donald TrumpBrendan SMIALOWSKI / AFPLucas de la Cal ShangháiShangháiActualizado Viernes, 25 septiembre 2026 - 02:23AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasCumbre en Washington El G-2 de Trump que Xi Jinping llevaba años esperando Vídeo Trump le pone la alfombra roja a Xi Jinping a su llegada a EEUU El brindis fue con un Schramsberg Blanc de Noirs, un espumoso californiano cargado de memoria diplomática. No era una elección inocente. Fue el mismo vino que se descorchó en Pekín en 1972 durante el llamado "Brindis por la Paz", cuando Richard Nixon y Zhou Enlai sellaron una de las maniobras geopolíticas más audaces del siglo XX: el deshielo entre Estados Unidos y la China comunista.
Aquella copa abrió una grieta en la Guerra Fría, permitió a Washington equilibrar a Moscú y ofreció a Pekín una puerta de entrada al mundo que acabaría transformando a un país empobrecido en la segunda potencia del planeta. Medio siglo después, Donald Trump y Xi Jinping volvieron a levantar las copas en Washington, pero esta vez el símbolo hablaba menos de apertura que de una convivencia incómoda: dos gigantes que ya no pueden separarse, aunque cada vez se soporten peor. En su discurso en la cena de Estado, Trump quiso presentar la cumbre como el encuentro entre dos modelos opuestos condenados a entenderse.
Los detalles
Admitió que él y Xi representan sistemas políticos diferentes, pero subrayó que "los lazos entre nuestros pueblos perduran" y aseguró que ambos países "nunca" se habían llevado mejor. "Juntos podemos seguir construyendo una relación que promueva la prosperidad y la seguridad para las generaciones futuras", añadió, en un intento de envolver la rivalidad estratégica entre Washington y Pekín en el lenguaje amable de la cooperación. Como gesto simbólico, Trump entregó a Xi Jinping una escultura de un águila calva, el emblema nacional de EEUU.
Según explicó, la pieza había sido creada por un artista estadounidense y diseñada por Melania Trump y por él mismo. El ave, dijo, representa "el espíritu libre y audaz de EEUU". Después expresó su deseo de que la escultura encuentre un lugar en Pekín, una ofrenda patriótica envuelta en cortesía diplomática.
La Casa Blanca vistió la noche con una escenografía calculada para agradar al invitado chino.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



