
Cuando Osho quiso conquistar Estados Unidos: un rancho enorme, un ejército privado, discípulos esclavos y un ataque bioterrorista
Nadie sospechó que había algo extraño cuando el 13 de junio de 1981 un desconocido ciudadano indio que portaba documentos con el nombre de Swami Prem Chinmaya compró por la friolera de 5.75 millones de dólares un rancho...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Nadie sospechó que había algo extraño cuando el 13 de junio de 1981 un desconocido ciudadano indio que portaba documentos con el nombre de Swami Prem Chinmaya compró por la friolera de 5. 75 millones de dólares un rancho con un terreno de 260 kilómetros cuadrados, ubicado en los condados de Wasco y Jefferson, en el estado de Oregon. Quizás las autoridades estadounidenses habrían prestado un poco más de atención si hubiesen sabido que Swami era el marido de Ma Anad Sheela, la asistente principal de Bhagwan Shree Rajneesh, más conocido como el maestro espiritual Osho, que por lo que se leía en las noticias estaba teniendo problemas con las autoridades de su país.
Los vecinos del lugar pronto se enteraron de que, después de la compra, el lugar había pasado a llamarse “Rancho Rajnísh” y que estaban a punto de vivir una verdadera pesadilla. Si por entonces les hubieran mencionado a Osho, casi nadie habría podido responder quién era ese sujeto porque por lo general en los pueblos de Oregon hay muy poca gente interesada en lo que sucede en el resto del mundo, salvo que se trate de una catástrofe natural o una guerra que involucra a Estados Unidos. Por eso desconocían por completo que Osho había nacido con el nombre de Chandra Mohan Jain y era el primero de once hermanos, hijos de un comerciante de telas de Bhopal, India.
Los detalles
Cuando ya había construido su personaje espiritual, Osho contaría que esos años fueron determinantes en su vida, porque lo dejaron crecer con libertad. En la escuela secundaria se destacó como muy buen estudiante, pero también como un polemista feroz, que debatía tanto con sus compañeros como con sus maestros. Eso le costó que lo echaran de varios colegios, hasta que el último de ellos, el Jainista, en Jabalpur, le permitió dar exámenes libres sin tener que asistir a las clases.
Estudió filosofía en la Universidad de Sagar y en 1958 comenzó a enseñar la materia en la Universidad de Jabalpur, donde fue promovido a catedrático dos años después. Por esos años comenzó a viajar por todo el país bajo el nombre de “Acharia Rajnísh”, dando conferencias críticas acerca del socialismo y Gandhi. Sus argumentos sobre Gandhi se basaban principalmente en una crítica hacia la romantización de la pobreza como modo de vida que llevaba hacia la pureza del alma.
También criticó a las religiones ortodoxas de la India a las que calificaba de “muertas”, llenas de rituales vacíos, que oprimían a sus seguidores con el miedo de ser condenados al fuego eterno. Sexo y enseñanzas a golpesDe ahí a crear su propia filosofía espiritual hubo un solo paso y lo dio cuando se largó a dirigir encuentros de meditación, que duraban entre 3 y 10 días, donde además daba unas charlas para elevarse “del sexo a la superconciencia”, donde proponía una aceptación más libre de la sexualidad. La prensa india empezó a llamarlo el “gurú del sexo”.
Qué dicen los expertos
Planteaba que la religión era un arte para disfrutar de la vida y el sexo una herramienta para hacerlo, lo que unía a fuertes críticas a las religiones convencionales, a las que acusaba de proponer vidas miserables a sus seguidores. También enseñaba su propia técnica de meditación, a la que llamó “Meditación Dinámica”, una práctica en cinco fases que llevaban a liberar los sentimientos en oposición al silencio y la quietud que proponían otras formas de meditaciónEl 26 de septiembre de 1970 inició su primer grupo de discípulos o “neo-sanniasins” en esta técnica de meditación y cuatro después fundó su primera casa de meditación, o ashram, en Pune. Allí, además de la “Meditación Dinámica” empezó a desarrollar prácticas de sexo libre ente los asistentes y también otros tratamientos – los llamó terapias – que requerían el uso de la violencia, como contracara del silencio y la quietud.
Llegó a haber heridos entre los participantes, ya que no se trataba de simular violencia sino de ejercerla sobre los demás, incluso con palos y otros objetos contundentes. Mientras tanto, el dinero de los discípulos entraba a raudales en el ashram de Pune, donde Osho seguía planteando que la elevación espiritual que permitía alcanzar la felicidad no era opuesta al dinero, sino todo lo contrario. Se calculaba que unas 30.
000 personas por año iban al ashram a recibir las enseñanzas de maestro y las agradecían dejando una jugosa contribución. Así llegó a finales de la década de los ’70, cuando las autoridades indias empezaron a vigilarlo. La investigación comenzó por el uso de la violencia en las sesiones terapéuticas, pero pronto se descubrió que en el ashram también se comercializaban drogas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





