
Demasiados escándalos, incluso para el sanchismo
Ciudad abiertaDemasiados escándalos, incluso para el sanchismo"Se aprecia un colapso en la capacidad de respuesta gubernamental: la fábrica de relatos ya no produce como antes, y hasta parece que una parte de su...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Ciudad abiertaDemasiados escándalos, incluso para el sanchismo"Se aprecia un colapso en la capacidad de respuesta gubernamental: la fábrica de relatos ya no produce como antes, y hasta parece que una parte de su plantilla hace huelga de brazos caídos" Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 4 comentariosEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. ANTONIO HEREDIADavid Jiménez TorresSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 15 junio 2026 - 22:53 Audio generado con IAInvestigación La directora de la Guardia Civil y la 'fontanera' Leire Díez se mensajearon la misma mañana en que Mercedes González ordenó abrir una investigación a la UCO Corrupción El PSOE pagó a la trama corrupta con fondos no registrados en su contabilidad oficial, según la UCO No resulta original decirlo, pero es cierto: vivimos una época de hiperactividad informativa. Un tiempo en el que incluso las noticias más escandalosas duran poco, la competencia por el interés de los ciudadanos es feroz, y la industria de la actualidad -en redes, TVs, radios y prensa- devora contenidos con una rapidez asombrosa.
Esto ocurre en todo el mundo occidental. Lo que cambia según el país es lo bien -o mal- que se adaptan los gobiernos a esa aceleración informativa. En Reino Unido, por ejemplo, el ejecutivo de Starmer parece constantemente sobrepasado por los titulares del día, incluso cuando estos no dan fe de escándalos muy graves o de polémicas que se le puedan imputar directamente.
Los detalles
Y en España ocurre lo contrario: los gobiernos de Pedro Sánchez llevan ocho años cabalgando y hasta manejando el debate público con notable habilidad. No es que haya realizado una labor sobrehumana: hablamos de un presidente que nunca ha obtenido más de 123 escaños en unas elecciones, y que ya quedó segundo en las últimas generales. Pero, justamente por tener una popularidad real tan limitada, se puede considerar que sus dotes para introducir temas favorables en la agenda o para mantener engrasada la maquinaria del spin son uno de los motivos de su supervivencia.
Porque no se recuerda otro momento en el que el sanchismo haya parecido tan sobrepasado por los titulares como este. El aire crepuscular que se aprecia no se debe solamente a la gravedad de los escándalos que se están conociendo, desde las 'cloacas' de Leire Díez hasta los negocios de Zapatero, pasando por la yincana de corruptelas a la que se habrían entregado algunos de los hombres fuertes del presidente. También se aprecia un colapso en la capacidad de respuesta gubernamental: la fábrica de relatos ya no produce como antes, y hasta parece que una parte de su plantilla hace huelga de brazos caídos.
Quienes aún se prestan a apuntalar al Gobierno lo hacen con materiales defectuosos. Se oscila desde la denuncia de una presunta conspiración global para tumbar a Sánchez hasta la repetición de todo tipo de argumentos falaces y falsas dicotomías.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





