
El infierno evangelista de Rubén: el pastor que le 'exorcizó' por homosexual aún sigue en ejercicio
CRÓNICAEl infierno evangelista de Rubén: el pastor que le 'exorcizó' por homosexual aún sigue en ejercicioRubén se vio obligado a convertir su adolescencia y su juventud en un viaje en busca del milagro de la...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. CRÓNICAEl infierno evangelista de Rubén: el pastor que le 'exorcizó' por homosexual aún sigue en ejercicioRubén se vio obligado a convertir su adolescencia y su juventud en un viaje en busca del milagro de la heterosexualidad. Las varias terapias de conversión a las que fue sometido por sus padres y su iglesia equiparaban su condición con la zoofilia y la pederastia. Estaba tan desesperado que pensó que saldría hetero de su bautizo en el agua.
Intentó suicidarse al menos dos veces. Hoy, resucitado, lucha para denunciar... Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarRubén Moreno en la iglesia evangélica cercana a su domicilio actual en Valencia.
Los detalles
ARABA PRESSÁngeles EscriváSEGUIR AUTORAActualizado Martes, 16 junio 2026 - 22:48El hogar de Rubén explotó sin remisión por un descuido. Centenares de veces a partir de entonces se reprocharía haberse dejado el ordenador encendido con la frase: «Mi familia se entera de que soy gay y me muero». Después de que su hermana cometiese la indiscreción de leer el mensaje y considerara que era su obligación contárselo a su madre, ésta le llamó a capítulo en torno a la mesa del comedor.
Él escuchó los reproches y aquella solución innegociable que su madre vio con absoluta claridad, que fue la de llamar a un pastor evangelista de Torrejón de Ardoz para que le practicase un «exorcismo» que duró todo un fin de semana. Por supuesto, el misionero no lo hubiera llamado jamás exorcismo. Ese es un término demasiado católico.
Pero Rubén lo llama así. Durante 24 horas, aquel hombre y su mujer se conjuraron en el salón de la casa familiar para hacerle expulsar el espíritu de Satanás y sanar su cuerpo. «Fuera la homosexualidad de tu cuerpo», ordenaba en pleno éxtasis.
Qué dicen los expertos
«Fuera la pederastia», añadía. «Fuera la zoofilia», remachó para espanto de Rubén. «Por aquel entonces, yo llevaba años pensando que era un desviado, que era un vicioso, que había un problema en mí y que era un monstruo, pero aun acostumbrado a mortificarme, aquella equiparación me pareció salvaje, me dolió muchísimo.
No sería la última vez que la escucharía. En uno de mis viajes de reconversión, en Brasil, uno de mis cuidadores me dijo que ser homosexual era lo mismo que fornicar con un caballo. Se me quedó grabado», explica a Crónica Rubén Moreno, hoy un ex evangelista que se vio obligado a convertir su adolescencia y su juventud, de forma dolorosa y cruel, en un viaje en busca del milagro de la heterosexualidad.
Esta, la de Rubén, es una historia de denuncia siempre pertinente, pero más ahora que los líderes más seguidos de la Iglesia evangélica, los que congregan a más fieles en sus actos públicos y recaudan más fondos, como Franklin Graham, quien recientemente visitó Madrid, envían un mensaje de rechazo a la homosexualidad concebida como un pecado, en el mejor de los casos, que puede acabar convirtiendo la vida de los afectados en una pesadilla.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





