
Interior registra anualmente más de 300 agresiones sexuales en las que media la sumisión química
En el verano de 2022, Patricia tenía 24 años y decidió que no saldría de fiesta porque tenía miedo. ¿De qué? “De la oleada de pinchazos. Me da miedo no darme cuenta de que me pinchan, no saber con qué lo hacen o que los...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En el verano de 2022, Patricia tenía 24 años y decidió que no saldría de fiesta porque tenía miedo. “De la oleada de pinchazos.
Me da miedo no darme cuenta de que me pinchan, no saber con qué lo hacen o que los elementos estén infectados y puedan causar alguna enfermedad. Me voy a quedar en casa por las noches”, dijo a este periódico esos días.
Los detalles
En julio y agosto de aquel año se vivió un goteo de noticias sobre denuncias por lo que, en un principio, se creyó que eran intentos de sumisión química. Esas informaciones despertaron la preocupación de mujeres e instituciones y alertaron a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
La inmensa mayoría quedaron en nada, pero aquella alarma es la principal hipótesis de los expertos de Interior para explicar por qué, a partir de entonces, las cifras de denuncias que registran por violencia sexual en la que media la sumisión química ―alrededor del 1,8% de todas las agresiones sexuales contabilizadas― pasaran de unas decenas a más de 300 al año.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





