
Las voces que escuchó el Papa: de la senegalesa Ayou a Tito, el rescatador de más de 20.000 personas
Visita del PapaLas voces que escuchó el Papa: de la senegalesa Ayou a Tito, el rescatador de más de 20.000 personasUn capitán con 20.000 personas rescatadas y una víctima de trata, entre los testimonios Compartir...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Visita del PapaLas voces que escuchó el Papa: de la senegalesa Ayou a Tito, el rescatador de más de 20. 000 personasUn capitán con 20. 000 personas rescatadas y una víctima de trata, entre los testimonios Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEl Papa, con Ayou, migrante nigeriana y víctima de una mafia.
DI LOLLICandela Ibáñez Las PalmasLas PalmasSEGUIR AUTORAActualizado Jueves, 11 junio 2026 - 22:13 Audio generado con IAVisita del Papa León XIV apela a la "conciencia" de Europa y pide a la vez a los migrantes que no crean "en cantos de sirena": "¿Qué mundo hemos construido si tantos hermanos arriesgan la muerte para buscar vida? " Canarias El pescador Jesús, 27 años rescatando cayucos, y otras historias que parten el alma en la tierra que pisa hoy León XIV Un viaje apostólico supone para un Papa encontrarse cara a cara con las heridas del mundo. Cuando quienes toman la palabra son las personas que viven la vulnerabilidad -o quienes la contemplan cada día desde la primera línea-, esos testimonios adquieren una dimensión profética al convertirse en un espejo para toda la comunidad.
Los detalles
León XIV era consciente de que viajar a Gran Canaria significaba asomarse a una de las grandes fronteras de nuestro tiempo. Un territorio que para muchos representa la puerta de entrada a una nueva vida y que, para demasiados otros, termina siendo una sepultura abierta en el Atlántico. En Arguineguín, bajo un sol inclemente que no logró doblegar la paciencia ni la ilusión de quienes aguardaban al Pontífice, el Papa escuchó algunas de las voces que forman parte de la compleja cadena de la migración.
Tito Villarmea, de Salvamento Marítimo en la Guardamar Urania, fue el primero en subir a ese escenario austero, de espaldas al mar, que tantas vidas desesperadas se ha llevado. En 18 años de servicio, calcula que habrá rescatado «a más de 20. 000 personas» del agua.
«Es una cifra que duele y que no se olvida», afirmó, «todos conocemos la imagen de Canarias de día, pero de noche es otra realidad: mar brava, oscuridad absoluta y embarcaciones frágiles cargadas de vidas». De familia marinera, recordó, sabía lo que suponía el mar, el mismo que se cobró la vida de su bisabuelo y casi de su padre y de su abuelo, ambos pescadores, que tuvieron que ser rescatados mientras faenaban. «Yo continúo su tradición, pero salvando vidas», subrayó.
Qué dicen los expertos
León XIV reza junto a otro de los inmigrantes en el muelle de la Esperanza. Su voz vaciló por momentos. Estar ante el Santo Padre suponía, explicó, un reconocimiento a todos sus compañeros de Salvamento Marítimo.
También evocó a los familiares de sus abuelos gallegos, que condujeron más de 12 horas para ver a Juan Pablo II en Fátima. «Nunca» olvidará a una madre que viajaba en una patera con su hijo, entre heridos y cuerpos sin vida. «Ya a salvo a bordo, la mujer se acercó al niño, de unos 14 años, le quitó el gorro y la cazadora y sacó unos pendientes dorados para colocárselos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





