
¿Por qué nos cuesta tanto dejar que los niños y las niñas se aburran?
Hace un tiempo observé a un niño en una sala de espera. Jugaba con los cordones de sus zapatillas. Los ataba, los desataba, cruzaba los pies, los enredaba y volvía a empezar. Cuando perdió interés por esa actividad...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Hace un tiempo observé a un niño en una sala de espera. Jugaba con los cordones de sus zapatillas. Los ataba, los desataba, cruzaba los pies, los enredaba y volvía a empezar.
Cuando perdió interés por esa actividad comenzó a explorar un botón de su camisa, lo chupaba, lo soltaba, lo masticaba de costado y volvía a expulsar. Después se acercó a los carteles de la pared e intentó leer algunas palabras, despacio, sílaba a sílaba y en voz alta. Cuando terminó de recorrerlos volvió junto a su mamá y dijo: “Me aburro”.
Los detalles
Ella sacó el teléfono celular y respondió: “Tomá, un ratito nomás”, le dijo, mientras conversaba con otra señora. La escena tiene muchas aristas. Una de ellas es que antes de declarar su aburrimiento, y de pedir que alguien hiciera algo con él, había hecho muchas cosas.
Había observado, explorado, probado. Había puesto a trabajar su curiosidad y su imaginación para encontrar algo que capturara su interés. El aburrimiento no apareció por ausencia de estímulos, sino después de haber agotado, por un momento, las posibilidades que encontraba y que lo satisfacían.
Estoy segura de que, si la pantalla no hubiese aparecido, se las habría arreglado. Pensar e imaginar mundos distintos a la sala de espera puede convertirse en una aventura inolvidable. Nuestra época parece haber declarado una guerra contra cualquier forma de espera.
Qué dicen los expertos
Esperar incomoda, inquieta porque se cree que los tiempos muertos, es decir sin producción medible y cuantificable, deben ser ocupados. El filósofo y psicólogo Wilhelm Josef Revers sostenía que el aburrimiento acompaña al ser humano desde la infancia como una suerte de sombra de su impulso por devenir. No sería simplemente la falta de algo para hacer, sino la expresión de una inquietud existencial: la búsqueda de algo nuevo, de una experiencia distinta, de un sentido que todavía no encuentra forma.
No es para él una carencia, sino una tensión que empuja al ser humano a salir de la repetición. El aburrimiento aparece cuando lo conocido deja de satisfacer y obliga a buscar nuevas experiencias, nuevos sentidos o nuevas formas de acción. Se puede observar que frente al menor instante de vacío aparece una actividad, una distracción de ese tiempo que parece no poder tenerse.
Hoy en general es ocupado por las pantallas. En la misma sala de espera había muchos adultos, todos estaban mirando el celular, después de horas necesariamente era un scroll autómata que corrían los dedos. ¿Qué contenido interesante podés ver después de 2 horas?
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





