Quién controla el espacio aéreo
Enric JulianaAdjunto al directorQuién controla el espacio aéreoMirador 10/06/2026 06:00 Hay muchas diferencias entre Madrid y Barcelona, y una de ellas suele ser poco comentada. El cielo de Madrid lo preside el capital...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Enric JulianaAdjunto al directorQuién controla el espacio aéreoMirador 10/06/2026 06:00 Hay muchas diferencias entre Madrid y Barcelona, y una de ellas suele ser poco comentada. El cielo de Madrid lo preside el capital financiero. El cielo de Barcelona lo preside la Iglesia católica.
Cuando te acercas a Madrid por la meseta, lo primero que ves son las torres de la Castellana, los cinco rascacielos del parque empresarial del norte. Esas torres fueron levantadas por la triple alianza tejida por Florentino Pérez en los terrenos de la antigua ciudad deportiva del Real Madrid: grandes constructoras, capital financiero y el club blanco. Hoy son el gran emblema del Madrid DF.
Los detalles
La punta más alta de Barcelona se halla a 773 metros sobre el nivel del mar. Es la antena de la torre de comunicaciones de Collserola, diseñada para los Juegos Olímpicos de 1992 por el arquitecto Norman Foster, con el visible propósito de no levantar un mamotreto. Ni Foster ni el alcalde Pasqual Maragall pretendían destronar al Sagrado Corazón de Jesús que abre sus brazos desde la cima del Tibidabo, a más de quinientos metros sobre el nivel del mar, pero ubicaron un elemento civil a su lado.
Tampoco las tres chimeneas de la central térmica de Sant Adrià del Besòs querían rivalizar con la Sagrada Família en los años setenta, pero ahí están. La Barcelona industrial y la Barcelona religiosa, una vieja pareja. Lee tambiénCatolicismo aerosolEnric JulianaEl cielo de Madrid lo preside el capital financiero; el de Barcelona, la IglesiaLos templos expiatorios del Tibidabo y la Sagrada Família presiden espiritualmente la ciudad.
La actual figura del Sagrado Corazón fue colocada en 1960, pero el templo del Tibidabo es anterior y siguió la estela del Sacré-Coeur parisino, levantado después de la insurrección de la Comuna de Paris (1871) y la dolorosa derrota francesa en la guerra franco-prusiana (1870-71). Esa guerra algo tuvo que ver con Catalunya. Uno de sus detonantes fue la pugna por el trono de España después de que el general Joan Prim pusiera en marcha un casting europeo para sustituir a los Borbones tras la revolución liberal de 1868, conocida como la Gloriosa.
Qué dicen los expertos
El papa León XIV, ayer en Barcelona acompañado por el cardenal Juan José OmellaLlibert TeixidóPrim, militar corajudo, intrépido liberal, nacido en Reus, creía que España debía mantener la monarquía –intuía que una república podía acabar mal–, pero debía ser una monarquía renovada. Tras barajar varias opciones, el general catalán ofreció la corona al príncipe Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen, miembro de la dinastía reinante en Prusia. Al enterarse, Napoleón III entró en pánico en París.
Si España pasaba a tener un rey prusiano, se formaría una tenaza contra Francia. Exigió a Berlín que renunciasen a ese plan; el canciller Bismarck, que deseaba la guerra, manipuló un telegrama dirigido a París, para provocarles, y hablaron los cañones.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





