
Recados, reproches y guiños para todos en el discurso del Papa en el Congreso
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No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: visita del PapaOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosRecados, reproches y guiños para todos en el discurso del Papa en el CongresoLeón XIV se lleva un inédito aplauso de babor a estribor en su visita al templo español de la polarización El papa León XIV, a su salida del Congreso de los Diputados. Pablo MongeNatalia JunqueraMadrid - 08 jun 2026 - 14:50CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceHacía mucho tiempo que en el Congreso de los Diputados no se oía un aplauso de siete minutos y este lunes se lo llevó el único que no ha sido elegido por los ciudadanos: el Papa. El hemiciclo aplaudió de babor a estribor, de Vox a EH Bildu, con la ausencia de los parlamentarios de Podemos y del BNG, contrarios a que las Cortes de un Estado aconfesional acojan al Pontífice, aun cuando compartan parte de su discurso e incluso algunos enemigos.
La sotana blanca de Robert Prevost está en la lista negra de Donald Trump, pionero, con el America first, del concepto de “prioridad nacional” con el que PP y Vox firman ahora todos sus acuerdos. Diputados y senadores escucharon bien apretaditos, codo con codo en los escaños, el discurso del Pontífice, que incluía una agenda política, como cualquiera que sube a la tribuna de oradores. Santiago Abascal, Rocío de Meer y José María Figaredo, de Vox, parecían algo nerviosos —no todos los días te riñe un papa—, pero Prevost repartió recados, guiños, reproches y asideros para todos.
Los detalles
Dejó claro que no le gustan ni la ley del aborto ni la de eutanasia, impulsadas ambas por un gobierno socialista, pero le faltó poco para darle al botón verde del voto a favor de la regularización de inmigrantes —“Allí donde una persona es discriminada por su origen o su condición económica se vulnera el principio de la igual dignidad de todos los seres humanos”, dijo—. Pronunció palabras malditas para la extrema derecha (“crisis climática”; “multilateralismo”... ), pero les concedió una frase para invocar en el hemiciclo la próxima vez que denuncien lo que llaman “adoctrinamiento”, cuando defendió “el derecho primario e inalienable de los padres a elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas”.
Había aforo casi completo en la tribuna de invitados, con las ausencias anunciadas de dos expresidentes del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en capilla antes de su declaración el próximo 17 de junio como imputado en un caso que investiga tráfico de influencias, y Felipe González. José María Aznar, reclutador de fieles para la cruzada de “el que pueda hacer que haga”, apenas aguantó unos minutos sentado junto a Mariano Rajoy.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.



