
San Francisco, espejo de la modernidad para un mundo en crisis permanente: "Fue lo contrario del populismo"
HistoriaSan Francisco, espejo de la modernidad para un mundo en crisis permanente: "Fue lo contrario del populismo"Aldo Cazzullo revisita la biografía del santo en Francisco, un relato laico convertido en tratado...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Surgen avances clave en el escenario mundial. HistoriaSan Francisco, espejo de la modernidad para un mundo en crisis permanente: "Fue lo contrario del populismo"Aldo Cazzullo revisita la biografía del santo en Francisco, un relato laico convertido en tratado filosófico sobre la pobreza, la libertad, el amor, la igualdad y la alegría. En su visión, el italiano fue un político rebelde y visionario que supo imponer su agenda en tiempos de oscuridadFresco de San Francisco en la Basílica de San Francisco de Asís, de Giotto (1297 - 1300)MONDADORI Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarLuis AlemanySEGUIR AUTORActualizado Martes, 9 junio 2026 - 00:03Aldo Cazzullo escribe en Francisco (editado en España por Harper-Collins): «San Francisco no hace milagros. O, al menos, ese no es su rasgo distintivo.
Se le han atribuido muchos, por supuesto. En Narni cura a un paralítico y devuelve la vista a una ciega. En Gubbio sana a una mujer con las manos deformes.
Los detalles
A veces, más que milagros son gestos de amabilidad». Y continúa: «En ocasiones, Francisco se muestra reacio, indeciso. En particular, cuando le piden un exorcismo».
Tras uno de esos duelos contra el diablo, uno exitoso, «el santo se sonroja por la vergüenza y huye enseguida». A menudo, San Francisco aparece nombrado así en las páginas de Cazzullo: Francisco, sin el San delante. Y ese dato es relevante, porque el Francisco de Cazzullo es, en resumen, un libro laico, a medias biografía y a medias ensayo filosófico sobre la pobreza, la libertad, el amor, la igualdad y la alegría.
O sea, los temas vitales de Francisco. Cazzullo, vicedirector del Corriere della Sera y autor de los exitosísimos El imperio infinito y El Dios de nuestro tiempo, presenta al hombre que nació como Giovanni di Pietro di Bernardone en 1182 como a un hijo de su tiempo y, a la vez, como a una figura atemporal, comparable a Buda y a Jesús. ¿De qué tiempo hablamos?
Qué dicen los expertos
«Fue una época grandiosa y terrible», dice el autor. «Entre el centro del medievo y el alba del mundo moderno. Francisco vivió en el mismo tiempo que Saladino, Gengis Kan, el emperador Federico Barbarossa y el del rey Federico II de Sicilia, Stupor Mundi.
Fue el tiempo en el que renacieron las ciudades, el que alumbró las universidades, los bancos, el dinero... Fue la época de las cruzadas y de la obsesión por el heretismo. A Francisco también lo vieron como a un hereje.
Quizá lo fuera porque, como Jesús, decidió vivir en la pobreza en el tiempo de las finanzas». El relato vital de Francisco es importante. Su nombre es una derivación de la palabra francés, porque su padre, Pietro Bernardone, era un hombre de negocios con intereses al otro lado del río Ródano.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





