
Un catálogo reconstruye la memoria heráldica y genealógica a través de escudos familiares
Javier G. ParadeloMolledo (Cantabria), 10 jun (EFE).- Cuatro aficionados a la her ldica y la genealog a -Carlos Arg eso, Flori Llanos, Susana Fern ndez y Reyes Pe a Casanova- han elaborado durante los ltimos dos a os un...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: ParadeloMolledo (Cantabria), 10 jun (EFE). - Cuatro aficionados a la her ldica y la genealog a -Carlos Arg eso, Flori Llanos, Susana Fern ndez y Reyes Pe a Casanova- han elaborado durante los ltimos dos a os un cat logo de 546 p ginas rescatando la historia familiar de dos valles c ntabros a trav s de 262 escudos nobiliarios. Esta publicaci n de dos tomos re ne piedra y linaje con 61 gr ficos geneal gicos y 78 genealog as que arrancan en muchos casos en el siglo XVI, dando como resultado un trabajo de investigaci n que aspira a convertirse en referencia para recuperar la historia de los valles de Igu a y Anievas.
El cat logo no se limita a describir los escudos conservados en casonas, iglesias, muros o muebles, ya que su singularidad reside en que cada pieza her ldica se vincula con las familias que mandaron labrarla, reconstruyendo genealog as a partir de manuscritos originales fechados entre los siglos XVI y XIX. El portavoz del grupo investigador, Carlos Arg eso, explica, en una entrevista con EFE, que el trabajo comenz "pueblo a pueblo y barrio a barrio", en busca de escudos conocidos y tambi n de otros pr cticamente ocultos o situados en lugares rec nditos. Una primera fase permiti sacar a la luz los 262 escudos, una cifra que super de manera amplia lo que hasta ahora se conoc a, ya que las referencias anteriores apenas recog an un centenar de estas piezas.
Los detalles
En la labor de campo tuvieron un peso especial Flori Llanos y Susana Fern ndez Lucio, vinculadas al valle de Igu a, que facilitaron el contacto con vecinos y el conocimiento directo de barrios, enclaves y edificios. Esa red local permiti localizar piezas, acceder a espacios y completar informaci n que dif cilmente habr a aparecido en una b squeda puramente bibliogr fica. Cada escudo ha sido identificado y geolocalizado mediante coordenadas, de forma que cualquier persona que consulte el cat logo pueda desplazarse hasta el lugar concreto donde esta cada pieza introduciendo esos datos en un GPS, con un margen de error de apenas uno o dos metros.
Para Arg eso, esta aplicaci n pr ctica convierte la obra no solo en una herramienta acad mica, sino tambi n en una gu a de patrimonio para familias, propietarios, curiosos y visitantes interesados en recorrer f sicamente la historia de estos valles. Despu s lleg la investigaci n documental consultando fondos del Archivo Hist rico Nacional, de la Real Chanciller a de Valladolid y del Archivo Hist rico Provincial de Cantabria, adem s de otros eclesi sticos en Palencia o Burgos, donde se conservan libros sacramentales desde finales del siglo XVI. Arg eso subraya que la obra no se sustenta sobre notas bibliogr ficas, sino sobre manuscritos originales, como partidas de bautismo, matrimonio o defunci n, expedientes, pleitos, escritos notariales y otros fondos que permiten seguir el rastro de apellidos, casas y linajes durante generaciones.
Esa metodolog a ha obligado al equipo a afrontar una dificultad a adida, la lectura de textos antiguos escritos con graf as complejas como la letra procesal o la cortesana. El cat logo incorpora referencias documentales precisas para que otros investigadores puedan acudir a las fuentes originales, aspecto que Arg eso destaca como principal novedad del trabajo, ya que deja abierto el camino para nuevas investigaciones, revisiones o ampliaciones. Desde el punto de vista geneal gico, para este investigador el valor de la obra es "especialmente relevante".
Para quienes procedan de Igu a o Anievas, el cat logo ofrece un fondo de consulta con centenares de datos de nacimientos, matrimonios, defunciones y relaciones familiares. Y para quienes residan fuera de Espa a, en especial en Am rica, y muestren inter s por sus or genes familiares, el libro les ayudar a reconstruir su historia. Asegura que la mayor a de los escudos estudiados se sit an entre finales del siglo XVI y principios del XVII, un periodo clave para entender la consolidaci n de casas, linajes y s mbolos de representaci n social en estos valles.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





