
5 beneficios del ajedrez para la salud cerebral avalados por la ciencia
Jugar ajedrez con regularidad produce cambios mensurables en el cerebro: mejora la memoria, fortalece las funciones ejecutivas y puede reducir el riesgo de desarrollar demencia, según revisiones científicas que acumulan...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Jugar ajedrez con regularidad produce cambios mensurables en el cerebro: mejora la memoria, fortalece las funciones ejecutivas y puede reducir el riesgo de desarrollar demencia, según revisiones científicas que acumulan cientos de estudios sobre los efectos cognitivos, emocionales y sociales de este juego milenario. La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y organismos como la ONU respaldaron su uso en escuelas, centros de salud y programas comunitarios, no para formar grandes maestros, sino para aprovechar sus efectos sobre el desarrollo mental y el bienestar. Las pruebas disponibles permiten identificar cinco beneficios con mayor respaldo empírico.
Fortalece la memoria y las funciones ejecutivasLa práctica del ajedrez exige mantener en la memoria de trabajo varias secuencias de jugadas al mismo tiempo, actualizar variantes y evaluar consecuencias de forma continua. Investigaciones de los psicólogos Fernand Gobet y Herbert Simon demostraron que los jugadores expertos desarrollan una capacidad superior de almacenamiento de información en la memoria de trabajo, y que esa habilidad se transfiere parcialmente a tareas cotidianas que requieren retener y manipular información compleja. Estudios con estudiantes de entre 9 y 12 años que practicaron ajedrez de forma regular mostraron mejoras en memoria visual y visuoespacial, ambas directamente vinculadas al aprendizaje de matemáticas y ciencias.
Los detalles
En adultos mayores, programas de estimulación cognitiva basados en el juego reportaron avances en memoria a corto y largo plazo, junto con una mayor capacidad para organizar información. Desarrolla la atención y el control de impulsosUno de los efectos más documentados del ajedrez es su impacto sobre la atención sostenida y el control inhibitorio. Cada jugada obliga al jugador a resistir el impulso de mover de forma precipitada, analizar alternativas y jerarquizar opciones antes de actuar.
Un estudio titulado The Effect of Playing Chess on the Concentration of ADHD Students in the 2nd Cycle concluyó que la práctica del ajedrez mejora la resistencia frente a tareas monótonas y aumenta la capacidad de mantener la atención, con resultados especialmente notorios en alumnado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). El proyecto “Jaque mate al TDA-H”, desarrollado en España, y estudios citados por el psiquiatra Héctor Blasco Fontecilla indican que el entrenamiento en ajedrez puede mejorar el control de la impulsividad en niños con TDAH leve o moderado, y en algunos casos permitir una reducción de la medicación, siempre bajo supervisión médica. Potencia el razonamiento lógico y el rendimiento académicoLa relación entre ajedrez y pensamiento lógico-matemático figura entre las más estudiadas en la literatura especializada.
El juego exige identificar patrones, calcular variantes y estimar consecuencias dentro de un marco de reglas estrictas, lo que activa un modo de razonamiento estructurado muy próximo al requerido en matemáticas y ciencias. Un trabajo publicado en la revista Reicomunicar, con metodología cuantitativa y análisis estadístico ANOVA, encontró que la práctica regular del ajedrez influye de forma significativa en el desarrollo del pensamiento lógico de estudiantes de entre 9 y 12 años. Investigaciones adicionales citadas por el divulgador Leontxo García señalan que alumnos italianos que participaron en programas de ajedrez obtuvieron mejores resultados en las pruebas PISA de matemáticas y resolución de problemas que quienes no lo hicieron.
Qué dicen los expertos
La FIDE documenta estas mejoras en su guía Ajedrez como herramienta para la educación, donde subraya que el juego reproduce el ciclo básico del método científico: formular hipótesis, verificarlas y ajustar la estrategia ante nueva información. Contribuye a la inteligencia emocional y el autocontrolEl ajedrez obliga a gestionar estados afectivos intensos —tensión, frustración, euforia— en un entorno de reglas claras y consecuencias acotadas, lo que lo convierte en un espacio de entrenamiento para la regulación emocional. Un estudio que midió a 63 ajedrecistas con la prueba MSCEIT, centrado en inteligencia emocional, encontró que la mayoría presentaba niveles elevados de esta competencia y un nivel de ansiedad moderadamente bajo, resultado que los autores vinculan directamente con la práctica habitual del juego.
El campeón del mundo Alexander Alekhine señaló que moldeó su carácter a través del ajedrez, al enseñarle a ser objetivo consigo mismo y a superar las adversidades mediante el esfuerzo. Investigaciones con universitarios españoles publicadas en la revista Hekademos mostraron que quienes practican ajedrez con regularidad presentan mayor flexibilidad cognitiva, mejor gestión emocional y mejores resultados académicos que sus compañeros no jugadores. Protege el cerebro del envejecimiento y reduce el riesgo de demenciaLas pruebas más sólidas sobre los beneficios del ajedrez en personas mayores apuntan a su capacidad para aumentar la reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para resistir daños estructurales sin manifestar síntomas clínicos inmediatos.
Un metaanálisis publicado en el Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, basado en 395 estudios hasta 2019, concluyó que las actividades intelectuales relacionadas con aprendizaje y memoria son las más protectoras contra el desarrollo del Alzheimer, y citó el ajedrez entre las recomendaciones con respaldo clínico sólido. Un estudio adicional citado por The New England Journal of Medicine encontró una menor incidencia de demencia entre mayores de 75 años que practicaban de forma habitual actividades como el ajedrez, la lectura o los rompecabezas. La Fundación Pasqual Maragall lo incluye entre las actividades que mejor promueven la plasticidad cerebral y lo presenta como un recurso relevante en estrategias de envejecimiento activo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





