
50% de los becarios enfrenta problemas de salud mental, ¿por qué Pronabec responde con menos apoyo?
Beca 18 nació para reducir la desigualdad de oportunidades entre jóvenes provenientes de familias en condición de pobreza. Detrás de cada becario hay historias que muestran la magnitud de ese desafío. El 90% son hijos...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Beca 18 nació para reducir la desigualdad de oportunidades entre jóvenes provenientes de familias en condición de pobreza. Detrás de cada becario hay historias que muestran la magnitud de ese desafío. El 90% son hijos de padres que no pudieron acceder a la educación superior.
El 41% migra de su ciudad para estudiar una carrera lejos de su hogar con apenas 16 o 17 años. Cientos crecieron hablando una lengua distinta al castellano. Adecuarse a la vida universitaria ya es un reto para cualquier estudiante.
Los detalles
Para quienes provienen de contextos de mayor vulnerabilidad, ese proceso es todavía más difícil. La propia evidencia de Pronabec lo demuestra. Cerca de la mitad de los becarios de primer año presenta síntomas de ansiedad o depresión y muchas solicitudes para ampliar la duración de la beca responden al estrés académico.
Por eso, Beca 18 nunca ha consistido únicamente en financiar una carrera. Su razón de ser es acompañar a los estudiantes durante su adaptación a la universidad para que las desigualdades con las que comenzaron no terminen determinando su futuro. La evidencia demuestra que los estudiantes con mayores dificultades no necesitan más sanciones; necesitan más apoyo.
Sin embargo, hoy Pronabec parece estar dejando de tomar decisiones pensando en el becario para empezar a hacerlo desde una lógica de control presupuestal y auditoría. Las políticas públicas siempre pueden y deben mejorar. Pero mejorar no significa amputar aquellos componentes que explican sus buenos resultados sin evaluar previamente las consecuencias sobre la población que precisamente buscan beneficiar.
Qué dicen los expertos
El proyecto de modificación del reglamento de la Ley publicado por Pronabec el 2 de julio propone restringir mecanismos de flexibilidad, eliminar el acompañamiento académico adicional y endurecer las condiciones para conservar la beca. Lo preocupante es que estas medidas parecen ir en dirección contraria a la evidencia. Si los estudiantes con mayor estrés académico son quienes solicitan ampliar el plazo para culminar sus estudios, ¿por qué restringir esa posibilidad?
Si quienes enfrentan más dificultades tienen mayor riesgo de desaprobar cursos, ¿por qué responder con más sanciones en lugar de fortalecer el acompañamiento? Si quienes migran presentan mayores problemas de adaptación, ¿por qué no concentrar allí los esfuerzos de la política pública? Y si el objetivo es formar el talento que el país necesita, ¿por qué reducir el acceso a carreras de mayor empleabilidad únicamente porque implican un mayor costo?
Desde CAPPES identificamos, en un estudio publicado en 2025, que uno de los principales logros recientes de Beca 18 fue reducir la deserción de sus becarios a alrededor del 1%, gracias a medidas como un mayor acompañamiento por parte de las universidades y una flexibilización de las condiciones de pérdida de la beca. El mismo estudio encontró que los estudiantes pedían más acompañamiento, no menos. Beca Bicentenario refleja una señal similar.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





