
A 80 años de la invención del bikini: un ingeniero automotriz, un nombre explosivo y la stripper que aceptó el reto
Fue una revolución dentro del universo de la moda en un momento en que el mundo estaba cambiando para siempre. La Segunda Guerra acababa de terminar y en la Europa devastada se empezaba a mirar el futuro con optimismo...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Fue una revolución dentro del universo de la moda en un momento en que el mundo estaba cambiando para siempre. La Segunda Guerra acababa de terminar y en la Europa devastada se empezaba a mirar el futuro con optimismo aún con el fantasma de una Guerra Fría en ciernes cuando el 5 de julio de 1946, en el complejo de natación Molitor de París la stripper Micheline Bernardini desfiló con el traje de baño de dos piezas más audaz de la historia, el bikini, creado por el ingeniero automotriz devenido en diseñador de moda Louis Réard. El nombre de la prenda también era signo de los tiempos: hacía apenas cuatro días que Estados Unidos había realizado su primera prueba nuclear en el perdido atolón Bikini, un pequeño territorio de apenas 6 kilómetros cuadrados del archipiélago de las islas Marshall, en el Océano Pacífico.
Tan pequeño como ese atolón perdido que acababa de hacerse famoso, el bikini de Réard tenía un territorio de 76 centímetros distribuidos en cuatro triángulos de tela que dejaban expuesto el ombligo, desafiando las normas de decencia de la época. Consciente de eso, su creador la definió al presentarla como una prenda “más explosiva que la bomba de Bikini”. Tan explosiva era que Réard tuvo dificultades para conseguir una modelo que quisiera desfilar con ella.
Los detalles
Todas las famosas de la época rechazaron su propuesta y el diseñador debió convencer a Bernardini, una bailarina stripper de 19 años que se ganaba sus francos exhibiendo su cuerpo en el Casino de París, para que la vistiera en público. El desfile provocó una mezcla de indignación y escándalo: la joven Micheline caminó sonriente y a la vez desafiante enfundada en las pequeñas dos piezas cuyo estampado reproducía las páginas de un diario y que le dejaban la ingle, los glúteos y el ombligo al aire. Por si fuera poco, mientras desfilaba sacudía una cajita de fósforos, como invitando a encender la mecha de la bomba.
“En bikini, ella es una bomba”, fue el slogan de la presentación. Al principio pareció que el traje de baño creado por Réard quedaría en la historia de la moda como una simple provocación, buena para atraer y generar escándalo en un desfile, pero no para ser usada. De hecho, demoró casi una década en imponerse y vencer los rechazos en cadena que produjo su presentación.
El Vaticano lo criticó por “pecaminoso” y países como la España franquista, Italia y Bélgica prohibieron su uso. Recién en 1956, cuando Brigitte Bardot vistió uno para su papel en Y Dios creó a la mujer, la película escrita y dirigida por Roger Vadim, fue que el bikini comenzó a ser aceptado. Entre la copia y la innovaciónLouis Réard no era un hombre surgido del mundo de la moda.
Qué dicen los expertos
Nacido en Lille, Francia, el 10 de octubre de 1896, se formó como ingeniero automotriz, pero los avatares de la Segunda Guerra Mundial y de su propia vida lo llevaron a regentear el negocio de lencería femenina que su madre tenía cerca del Folies Bergère, en París. Allí fue donde aplicó la creatividad que hasta entonces había utilizado para el diseño de autos para revolucionar la moda. Los trajes de baño de las mujeres venían cambiando a lo largo del Siglo XX.
En las primeras décadas, la prenda más habitual era una suerte de minivestido de corte ancho, que escondía las formas del cuerpo. Confeccionados con lino o algodón, tenían la desventaja de duplicar su peso al empaparse de agua. Durante los años ’30 y ’40, comenzaron a utilizarse nuevos materiales, como el nylon y el látex, que eran más cómodos, a la vez que los diseños incorporaban algunas audacias, como descubrir los hombros, parte de la espalda y, a veces, del abdomen.
El primer diseñador moderno que se atrevió a proponer un traje de baño de dos piezas fue otro francés, Jacques Heim, propietario de una tienda de artículos de playa en la Riviera francesa, en Cannes. Los lanzó en mayo de 1946 y eran unos “bañadores” minimalistas a los que bautizó con el nombre de Átomo, en un juego publicitaria con la partícula más pequeña del mundo de la Física, que estaba en boca de todos luego de las bombas atómicas que habían puesto fin a la guerra. Lo promocionó como “el traje de baño más pequeño del mundo”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





