
A los 77 años, Joaquín Sabina reflexiona sobre el paso del tiempo: “No me veo con corazón y cabeza de 70”
La sorpresa, o la incredulidad, es tal vez el principal sentimiento de Sabina cuando reflexiona sobre su edad. Y la dificultad para reconocerse en esta nueva realidad, por el contraste con la vida intensa que llevó: “Es...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La sorpresa, o la incredulidad, es tal vez el principal sentimiento de Sabina cuando reflexiona sobre su edad. Y la dificultad para reconocerse en esta nueva realidad, por el contraste con la vida intensa que llevó: “Es muy difícil aceptarse con 70 años, con la vida que uno tenía, la velocidad inaudita con la que ha pasado el tiempo”. “No me veo con una cabeza o un corazón de 70 años”, dice.
Con sinceridad, el artista habla de la “velocidad inaudita con la que ha pasado el tiempo”. “Sintiéndolo mucho” es el nombre del documental en el que Joaquín Sabina reflexiona sobre el paso del tiempo. Lo que le pasa a Sabina es algo frecuente y muy humano.
Los detalles
“La edad se apodera de nosotros por sorpresa”, dijo Goethe. Y el escritor francés André Gide, a los 60 años, expresaba ese sentimiento tan común: “Debo hacer un gran esfuerzo para convencerme de que tengo hoy la edad de los que me parecían tan viejos cuando yo era joven”. Esa misma perplejidad parece haberse apoderado de este cantante español tan querido en la Argentina.
Joaquín Ramón Martínez Sabina nació el 12 de febrero de 1949. Es uno de los intérpretes en habla hispana más reconocidos y ha grabado temas y hasta discos enteros con otros artistas igualmente populares, siendo la más fructífera y larga su colaboración con Joan Manuel Serrat, con quien ha hecho giras muy convocantes. Como poeta y compositor ha creado temas para artistas como Ana Belén, Andrés Calamaro y Miguel Ríos, entre otros.
En el documental Sintiéndolo mucho, del realizador Fernando León de Aranoa (estrenado en 2022 en Movistar Plus+), alejado de la imagen de eterna fiesta que solía ser la suya, Sabina reflexiona sobre la edad, la memoria, la identidad y la forma en que el tiempo cambia la percepción de la propia vida. Admite que le cuesta asimilar el paso de los años, pero no tanto por lo físico, sino por la percepción del tiempo y la velocidad con la cual ha transcurrido la vida. Evidentemente, como les sucede a muchos adultos mayores, su sensación interior difiere mucho de la cronológica y con frecuencia también de la mirada de los demás.
Qué dicen los expertos
Sabina por caso dice que no se ve “con una cabeza o un corazón de 70 años”. En el documental, Sabina alude a la imagen de juerguista y parrandero que fue la suya, para relativizarla: “Hay una caricatura del borrachín, putero (sic), noctámbulo que en una parte de mi vida se pareció a la realidad. Tengo 73 años y en la época de la caricatura nunca soñé llegar a los 50 años”.
El nombre de Sabina estaba sin dudas asociado a la noche y los excesos, algo que no parecía molestarlo en el pasado, pero que no se condecía con su indudable profundidad poética. Con modestia, Sabina reconoce que en su carrera el azar tuvo mucho que ver: “Yo me hubiera conformado con enseñar Literatura en un instituto machadianamente”, dice, aludiendo al gran poeta español. “Yo no tuve nunca ni sueños ni delirios de grandeza ni nada parecido.
No recuerdo a nadie que pensara que se podía ganar dinero con ninguno de esos oficios”, dice, en referencia a la poesía y la música. El documental en el cual Joaquín Sabina repasa su vida y su trayectoria tuvo una realización lenta, que permitió al director, Fernando León de Aranoa, intimar con el artista y ganarse su confianza. El resultado es un retrato cercano y un acercamiento natural y espontáneo a distintos momentos de su trabajo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




