
Absentismo laboral no significa no querer trabajar: las plantillas envejecidas y la explosión de la salud mental disparan las bajas en España
Las declaraciones del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, en las que definió el absentismo laboral como “un cáncer” y sentenció que “una persona que no va a trabajar” no debería recibir los mismos ingresos que...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Las declaraciones del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, en las que definió el absentismo laboral como “un cáncer” y sentenció que “una persona que no va a trabajar” no debería recibir los mismos ingresos que quien sí cumple con su presencialidad, no han estado exentas de polémica. Aunque la mayoría del panorama político se ha puesto en contra de estas afirmaciones, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, también ha sentenciado que “el gran problema de todas las empresas es el absentismo”. Pero, si dejamos a un lado el enfrentamiento político y ponemos el foco en los datos, el diagnóstico es muy distinto.
Lejos de explicaciones simplistas que insinúan que las ausencias vienen dadas por la falta de disciplina, las cifras demuestran que España se enfrenta a un desafío que es, sobre todo, estructural. Y es que nuestras plantillas envejecen a un ritmo más acelerado que el del reemplazo, y los trabajadores acaban sufriendo el impacto de nuevas patologías vinculadas al desgaste físico y mental. Así lo recalca el informe Absentismo en España: un desequilibrio entre derechos laborales y productividad del Consejo General de Graduados Sociales, que señala que el mercado laboral español ha experimentado una gran transformación demográfica que choca directamente con la exigencia productiva.
Los detalles
Entre los años 2019 y 2025, el número de trabajadores con edades comprendidas entre los 50 y los 64 años ha aumentado en más de 1,5 millones, mientras que los afiliados mayores de 64 años prácticamente se han duplicado. Las lesiones físicas se disparan un 25%Esta nueva realidad de plantillas con personas mayores ha transformado por completo el perfil de las bajas médicas. Ahora, lo que más hace aumentar el absentismo son los trastornos musculoesqueléticos, que actúan como la gran causa silenciosa de las ausencias laborales en nuestro país.
Dolores de espalda, lesiones articulares o desgaste por carga biomecánica acumulada son algunas de las consecuencias que surgen por el desgaste físico tras años de actividad. De hecho, la incidencia de estas patologías osteomusculares ha experimentado un crecimiento del 25,3% en los últimos seis años. Además, el informe advierte que, aunque la edad por sí sola no explica el absentismo, ignorar el envejecimiento a la hora de diseñar los puestos de trabajo aboca al mercado laboral a bajas más prolongadas y complejas.
El ‘burnout’ y el estrés vacían las oficinasY, si el cuerpo se resiente por la edad y la repetición de tareas, la mente también está claudicando ante los nuevos modelos organizativos. Las patologías de salud mental han experimentado una expansión acelerada y ya son, junto a los trastornos físicos y oncológicos, entre el 65% y el 70% del absentismo estructural de las empresas. Según el análisis, el estrés laboral, la fatiga emocional, la ansiedad y el síndrome del desgaste profesional o burnout han dejado de ser riesgos emergentes para convertirse en factores sistémicos que afectan a los trabajadores y vacían las oficinas.
Qué dicen los expertos
Y a esto se le añade que la digitalización masiva, la hiperconectividad, la inseguridad profesional y las constantes dificultades para conciliar la vida personal y laboral han roto el equilibrio psicológico de buena parte de la fuerza de trabajo. Paradójicamente, y a diferencia del deterioro físico, la salud mental está golpeando especialmente a los trabajadores más jóvenes, concretamente a los menores de 30 años, y a los sectores con una alta interacción humana, como la sanidad, la educación y el sector servicios. 4,9 semanas perdidas por trabajadorEste absentismo, provocado por cómo vivimos y trabajamos, tiene además un gran impacto.
En 2025, la tasa equivalente de absentismo se situó en el 5,51%, lo que significa que de cada 100 horas pactadas se perdieron más de cinco por causas médicas. Las estimaciones del informe señalan que los españoles faltan a su puesto una media de 4,9 semanas al año, muy por encima de las 2,5 o 3,5 semanas de países como Alemania o Países Bajos. Esto se traduce en una factura de cerca de 18.
000 millones de euros anuales en prestaciones para el Estado y otros 16. 000 millones en costes organizativos para las empresas. Ante esta ausencia de talento y productividad, el estudio advierte que reducir el debate a estrategias de sanción o vigilancia es un error de diagnóstico.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





