
Alejandro Morduchowicz: “La escuela tiene un cepo educativo: el Estado la hiperregula y a la vez la deja sola”
Alejandro Morduchowicz es economista y uno de los más respetados especialistas en planeamiento y política educativa. Formó parte del Ministerio de Educación nacional y trabajó en organismos internacionales como el...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Alejandro Morduchowicz es economista y uno de los más respetados especialistas en planeamiento y política educativa. Formó parte del Ministerio de Educación nacional y trabajó en organismos internacionales como el IIPE-Unesco y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), asesoró a provincias y tuvo un rol clave en la confección de la Ley de Financiamiento Educativo de 2005, además de dar clase en universidades públicas y privadas. Acaba de publicar Crítica de la política educativa (Siglo Veintiuno), un libro en el que analiza las políticas educativas desde el retorno de la democracia, para tratar de entender por qué no lograron impactar en la mejora de los aprendizajes –al menos, no en la medida esperada–.
Frente a la sensación de fracaso que se extiende en el debate educativo, el libro de Morduchowicz indaga en lo que se hizo, con el objetivo de tomar mejores decisiones hacia adelante. Sobre estas cuestiones conversó con Infobae. –Según la concepción del gobierno actual, la educación obligatoria es un tema de las provincias.
Los detalles
¿Por qué decidiste enfocar el libro en el rol que ha tenido el Estado nacional en la política educativa? –Hay dos motivos: uno conceptual y otro práctico. El conceptual tiene que ver con que, a lo largo de nuestra historia –y especialmente durante el período democrático– el gobierno nacional fue el que tuvo la voz cantante en materia educativa.
Aunque Argentina es un país federal y existe el Consejo Federal de Educación, después de la transferencia de las escuelas secundarias y los institutos de formación docente en los años 90 el Estado nacional tuvo que redefinir su función. Quedó como “un imperio sin colonias”: sin escuelas propias, pero con recursos, capacidades técnicas y equipos profesionales muy fuertes. Entonces, en gran medida, era el gobierno nacional el que escribía la partitura y las provincias las que la ejecutaban, con todos los matices que siempre existen en la política educativa argentina.
El libro se concentra en los dos períodos que considero las grandes oleadas de políticas educativas: los “cortos” años 90 y la “larga” década del 2000. Fueron momentos de mucha actividad estatal, de gran volumen de acciones, y en ambos casos el protagonismo del Gobierno nacional fue muy marcado. El segundo motivo es más práctico.
Qué dicen los expertos
El libro tiene algo de ensayo y algo de manual: intenta combinar reflexión conceptual con ejemplos concretos. Y, para eso, me resultaba mucho más accesible trabajar sobre el Estado nacional, tanto por mi trayectoria profesional como por la disponibilidad de información. –En esos dos períodos, el menemismo y el kirchnerismo, señalás que hubo gran cantidad de acciones educativas desde el Estado nacional.
¿Por qué no impactaron en los aprendizajes, según lo que muestran las evaluaciones estandarizadas? –En la tradición de análisis de las políticas educativas en Argentina, muchas veces predominan las explicaciones “desde afuera”. Y no hablo solo de las lecturas ideologizadas, de echarles la culpa al “neoliberalismo” o al “populismo”, sino también de atribuir todo a factores externos, sobre todo a lo socioeconómico.
Yo trato de evitar eso, porque termina funcionando como una excusa para explicar por qué fracasamos. El buen diseño de una política debería contemplar las condiciones reales sobre las que va a intervenir. La pobreza ya existía, las desigualdades entre escuelas también.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.



