
Aliona Bolsova, de sensación en Roland Garros con 21 años a la retirada a los 28: "Quiero otra vida, quiero estar en casa"
Otra historiaAliona Bolsova, de sensación en Roland Garros con 21 años a la retirada a los 28: "Quiero otra vida, quiero estar en casa"La jugadora nacida en Moldavia y criada en Girona, que llegó a octavos de Roland...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Otra historiaAliona Bolsova, de sensación en Roland Garros con 21 años a la retirada a los 28: "Quiero otra vida, quiero estar en casa"La jugadora nacida en Moldavia y criada en Girona, que llegó a octavos de Roland Garros 2019 con 21 años y al número 88, se despide del circuito WTA agotada de los viajes y con una licenciatura en Historia del Arte bajo el brazo Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 13 comentariosAliona Bolsova, en su retirada en el Catalonia Open Solgironès. CATALONIA OPENJavier SánchezSEGUIR AUTORActualizado Viernes, 22 mayo 2026 - 13:43Esgrima Ari Tucker, la gran promesa de la esgrima española y el secreto olímpico de su padre: "No me lo contaron hasta que tenía 8 años y aluciné" Montaña Egloff y Andrews, dos hombres para batir el récord de velocidad en el Everest: "Las colas de turistas serán un problema serio" Billar Cómo China le arrebató el snooker a los ingleses: "Dentro de veinte años no va a haber nadie con mi aspecto" Tenía 21 años cuando todos los ojos se posaron en ella. Aliona Bolsova, entonces fuera de las 100 mejores del mundo, se coló en Roland Garros 2019 a través del torneo previo y se convirtió en protagonista.
Era su tenis lo que la llevó hasta octavos de final, pero también era su imagen. Pelo corto, tatuajes y rechazo a los modelitos. Nada de falditas, menos aún de volantes.
Los detalles
Bolsova fue catalogada al mismo tiempo de nueva promesa del tenis español y de jugadora underground, rebelde, incluso punk. Hace unos días, con solo 28 años, se retiró del circuito profesional en el Open Catalonia Solgironès de La Bisbal d'Empordà con el número 88 del ranking WTA como techo de su carrera y la sensación de que nadie la entendió. «Quizá llamaba la atención, pero solo era una forma de expresarme.
No era rebelde ni quería reivindicar nada. El tenis es muy tieso y yo no quería adaptarme a ciertos estándares de género, a lo que se asocia con la feminidad. Simplemente quería jugar cómoda», cuenta.
¿Aquel magnífico resultado en Roland Garros le ayudó o le presionó el resto de su carrera? Durante el propio torneo disfruté bastante porque no me esperaba nada y todo me salió muy bien. Pero luego me agobié bastante por la atención que recibía.
Qué dicen los expertos
Eso me agotó mucho mentalmente. Notaba que me etiquetaban de cierta manera y yo en realidad no quería llamar tanto la atención. Una relación tóxicaLa trayectoria de Bolsova estuvo marcada por una relación de amor-odio con el tenis desde la infancia.
Nacida en Chiinu, Moldavia, y vecina de Palafrugell, en Girona, desde los tres años, su abuela Valentina y sus padres Vadim y Olga fueron atletas olímpicos -ella en Roma 1960 y ellos en Barcelona 1992-, pero Aliona escogió la raqueta. En el Club Tenis Llafranc se divertía, pero pronto su padre Vadim transformó ese entretenimiento en trabajo, obligación y tormento. Bolsova quiso dejar el tenis, la presión desembocó en una bulimia y necesitó alejarse de su padre para sanar y reconciliarse con el deporte.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




