
Almeida estrena su fórmula contra los sofocos extremos de la plaza de los 60 grados centígrados: nebulizadores, árboles, un toldo...
AyuntamientoAlmeida estrena su fórmula contra los sofocos extremos de la plaza de los 60 grados centígrados: nebulizadores, árboles, un toldo...El Consistorio ha invertido 2,3 millones para tratar de refrescar un punto...
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. AyuntamientoAlmeida estrena su fórmula contra los sofocos extremos de la plaza de los 60 grados centígrados: nebulizadores, árboles, un toldo... El Consistorio ha invertido 2,3 millones para tratar de refrescar un punto donde se llegan a registrar casi nueve grados más que en la Casa de Campo Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarVista aérea de la plaza del Rastrillo, en Malasaña. MADRIDCarlos Guisasola MadridMadridSEGUIR AUTORActualizado Jueves, 28 mayo 2026 - 00:03Hay un puñado de leyendas en torno a la plaza del Rastrillo, que reposa con sigilo en el barrio de Malasaña.
Y buena parte de estos relatos tienen que ver con esa sobredosis térmica que forma parte de la genética de ese entorno. Cuentan que, en alguna tórrida jornada veraniega, hay quien se ha atrevido a colocar sobre el asfalto algún alimento para constatar que bien podría usarse como una plancha de cocina. Los habituales del lugar hablan de algo más de 40 grados de temperatura del aire cuando las olas de calor aprietan en verano, y de casi 60 en esas superficies sobre las que alguno se ha atrevido a poner en práctica su experimento gastronómico.
Los detalles
A estas leyendas urbanas hay que sumar la resaca de un estudio realizado hace tres años por la consultora internacional Arup, denominado Urban Heat Snapshot, que identificó ese entorno como la plaza más ardiente de la capital. Según ese análisis, la distancia térmica con las zonas verdes de la Casa de Campo rondaba los nueve grados. Y por eso, para tratar de refrescar el ambiente, el Ayuntamiento de Madrid decidió invertir 2,3 millones de euros en la remodelación del paraje al que ayer cortaron oficialmente la cinta desde Cibeles.
Como es lógico, hubo quien tiró de humor en esa puesta de largo, al ponerse en cuestión que, mientras la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil registraba la sede socialista de la calle Ferraz, fuera la plaza del Rastrillo el punto más caliente de la capital. También hubo quien amenazó con boicotear la escena activando los flamantes pulverizadores de agua instalados, mientras se ponderaban los renovados encantos del lugar. El acto estaba reservado para la figura del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, pero a esas horas, con el termómetro ya rumbo a los 30 grados, en este mayo a la parrilla con el que se ha topado buena parte de la península, el regidor andaba camino de Leipzig, para dar su apoyo al Rayo Vallecano.
La vicealcaldesa, Inma Sanz, visita el entorno. MADRIDEsa afilada isla de calor en Malasaña, donde el sol orbita sin piedad entre algunos de sus edificios, es una de las 46 plazas que han pasado por el quirófano.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





