
Anotaciones de un viaje entre Buenos Aires y Potosí en 1816: bueyes, mulas, 87 postas y los Estados Unidos “of South América”
¿Cómo era recorrer los 2.200 km que separan Potosí de Buenos aires hace más de doscientos años? ¿Cómo se viajaba? ¿Dónde se paraba, se comía y dormía?Un viajero recorrió el camino en aquellos tiempos lejanos, y marcó el...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. ¿Cómo era recorrer los 2. 200 km que separan Potosí de Buenos aires hace más de doscientos años? ¿Dónde se paraba, se comía y dormía?
Un viajero recorrió el camino en aquellos tiempos lejanos, y marcó el itinerario en dos paños de papel, unidos por detrás con una tela de arpillera. Escribió sobre el mapa comentarios en inglés, con particularidades de todo tipo sobre lo que vivió, conoció y supo durante el viaje. El mapa-plano original se encuentra actualmente depositado en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y es accesible en una detallada versión digital.
Los detalles
No se trató de un viajero cartógrafo solitario. En aquella época, esos trayectos se hacían organizados en flotas para afrontar en conjunto peligros de todo tipo. Inclemencias del tiempo, ataques de pobladores preexistentes, accidentes y malos pasos en caminos intransitables.
Eran jornadas agotadoras, a veces con lluvia helada, chapoteando en el barro o envueltos en polvo. El viaje de Potosí hasta Villazón, La Quiaca, se hacía predominantemente en flotas de mulas. Largas caravanas preparadas para surcar la topografía, con tantas mulas como hicieran falta para transportar pasajeros, equipaje y carga.
Quienes podían pagar un real de más, viajaban con mayor comodidad sentados en una litera amarrada en dos mulas aparejadas. Cada persona necesitaba de varias mulas para transportarse junto con su equipaje y su comida de viaje. 87 postas marcó el viajero en el mapaEl mapa marca en su recorrido un total de 87 cuadraditos.
Qué dicen los expertos
Cada marca señala una de las famosas postas, tambos o paradas, que hacían posible recorrer esa larguísima distancia con escalas necesarias donde se pudiera encontrar buena sombra, agua fresca y pasto para cambiar caballos, bueyes o mulas. También lavarse, descansar, comer y eventualmente pasar la noche. La distancia promedio entre una posta y otra, que en la época se calculaba en leguas, alcanzaba entre 20 y 30 kilómetros.
Las postas tenían su maestro o responsable con sus peones ayudantes, cumplían un servicio público y, a la vez, contaban con un reglamento. Allí hacían un alto también los correos chasquis de a caballo, buscando su relevo y un animal de refresco. En muchos casos, alrededor de la posta, se fueron conformando los pueblos.
“Potosí”, ciudad marcada en el mapa en el extremo superior izquierdo con la referencia “Latitud S: 19 40 y Longitud W from Greenwich 64 25″, se encuentra separado de “Santiago de Cotagaita” por 8 postas, y otras 2 hasta llegar a “Suipacha”, escenario de la primera victoria contundente del ejército patriota en 1810, a 25 km de Tupiza. Remarcada se encuentra la posta de “Humahuaca” con una leyenda que señala que allí se asienta “la vanguardia del ‘ejército republicano’ (SIC) en agosto de 1816″. Allí mismo el viajero cartógrafo escribe en el mapa una advertencia de que el recorrido marcado desde estos lugares hasta Potosí: “no estoy seguro de que sean muy fieles a como es el camino en realidad”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





