
Ante Garmaz: el bon vivant que llevó la moda a la televisión, desafió los prejuicios y amaba el fútbol
La cortina musical de Frank Sinatra entonando el clásico New York, New York, bastaba para saber que empezaba su programa. A los ojos de hoy, el ciclo estrenado en 1988 en el viejo ATC, era modesto. Un pequeño living,...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La cortina musical de Frank Sinatra entonando el clásico New York, New York, bastaba para saber que empezaba su programa. A los ojos de hoy, el ciclo estrenado en 1988 en el viejo ATC, era modesto. Un pequeño living, algunas entrevistas y un mini desfile de moda para presentar las colecciones del día.
Pero, sin lugar a dudas, era un producto que de lo más vanguardista para su época. Se llamaba El mundo de Ante Garmaz. Y terminó convirtiéndose en un show televisivo de culto.
Los detalles
Su conductor murió hace una década y media, el 16 de julio de 2011, a los 83 años. Y, cabe aclararlo, fue criticado por muchas de sus actitudes delante y detrás de cámara. Sin embargo él, Ante Garmaz, dejó una huella al romper con todo lo establecido para la sociedad de entonces.
Para empezar, nunca ocultó su homosexualidad, aún sabiendo que esto podía jugarle en contra a la hora de conseguir trabajo. Y, ya instalado en los medios, se animó a llevar la moda a la televisión argentina, algo que parecía entre osado e insólito. Sus rasgos no eran latinos.
De hecho, era inmigrante europeo. Había nacido el 7 de enero de 1928 en Croacia, donde había sido bautizado con el nombre de Antonio Jorge. Sin embargo, sus padres decidieron venir a “hacerse la América” y, cuando él tenía 4 años, se instalaron en la localidad de Las Breñas, Chaco, donde residía una colonia de yugoslavos.
Qué dicen los expertos
Allí, la familia puso una pensión que les permitió cubrir sus necesidades básicas. Cuando el niño cumplió los 12, se mudaron a Rosario, donde él tuvo la posibilidad de cursar sus estudios primarios en la escuela Mariano Moreno. Ya adulto, Ante se trasladó a Buenos Aires, donde logró sobrevivir trabajando como vendedor de seguros.
Sin embargo, desprejuiciado como era, en 1947 comenzó su carrera de modelo. El físico lo ayudaba. Y su cara no pasaba inadvertida.
Además, por esos años, pocos varones se animaban a subirse a una pasarela, sabiendo que podían convertirse en el blanco de todas las bromas. Pero a él solo le importaba seguir su camino. Y tenía muy en claro adónde quería ir.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





