
Antoni Gaudí, de arquitecto ignorado a fetiche turístico: "En Barcelona se privilegia la mediocridad"
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Surgen avances clave en el escenario mundial. CulturaAntoni Gaudí, de arquitecto ignorado a fetiche turístico: "En Barcelona se privilegia la mediocridad"Barcelona rechazó durante décadas su obra hasta que convirtió la Sagrada Familia o el Park Güell en iconos con potencial de souvenir. Este año la peregrinación de visitantes alcanza su apogeo en el centenario de la muerte del genio Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 1 comentarioUna turista fotografía el Park Güell de BarcelonaDavid Ramos/Getty Images Jordi CorominasActualizado Miércoles, 27 mayo 2026 - 00:06Rumena Buzarovska: "No hay marcha atrás. La sociedad nunca volverá a una era de privilegio patriarcal" Arte La vida secreta de las palmeras según Yann Gross Hubo un tiempo en que Barcelona rechazó con rotundidad la obra de Antoni Gaudí.
Durante el franquismo, la burguesía despreciaba la huella del arquitecto, hasta el punto de que en 1967 se instaló un bingo en la Casa Milà, más conocida como La Pedrera. Este edificio solo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Hasta entonces su imaginativa fachada lucía de un turbio color marrón, casi negro, a causa de la negligencia municipal en limpiarla.
Los detalles
Fue durante esos años, los previos al estallido olímpico, cuando la percepción sobre el genio empezó a cambiar y se centró sobre todo en su originalidad, idónea para atraer al turismo desde una imagen de marca capaz de generar ingentes beneficios para la Ciudad Condal. Al principio los japoneses fueron los más entusiastas con el reclamo, pero poco a poco el fenómeno se globalizó. El escritor Rafael Argullol cree que el mito de Gaudí existía incluso antes de su muerte, acaecida el 10 de junio de 1926 como consecuencia del atropello de un tranvía en la Gran Vía de la capital catalana.
Esa leyenda permaneció difusa durante decenios, redescubriéndola, según afirma el autor de Mi Gaudí espectral (Acantilado, 2015) los extranjeros, entre otras cosas porque «en Barcelona hay mucho talento, pero en general se le tiene miedo o terror y suele privilegiarse la mediocridad». Además, apunta el pensador, «existe otro factor con el personaje, que no era demasiado nacionalista para los nacionalistas ni demasiado católico para los católicos, así como tampoco demasiado moderno para lo que deseaban los modernos del lugar». Sin embargo, a lo largo de este siglo se ha producido un fenómeno que ha alcanzo su cénit en 2026: el del encumbramiento de Gaudí como producto transmedia que vale casi para cualquier cosa menos para profundizar en sus contribuciones artísticas, como si fuera un cuerpo a trastear para vaciarlo de su contenido esencial.
Para saber másMonumentos. Un Gaudí sin masificación y... Redacción: VANESSA GRAELL BarcelonaUn Gaudí sin masificación y...
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





