
Argentina perdió aposta: lo último en conspiraciones
Abrió este martes el Olé, primer diario deportivo argentino, con la contestación de Lionel Scaloni a las teorías de la conspiración que circulan por las redes. “No tengo redes”, despachó el entrenador que, cuando le...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Abrió este martes el Olé, primer diario deportivo argentino, con la contestación de Lionel Scaloni a las teorías de la conspiración que circulan por las redes. “No tengo redes”, despachó el entrenador que, cuando le informaron de esas teorías, dijo algo así como que la cabeza ya se va a cualquier parte. A mí me queda una red, sin embargo, y el algoritmo ha sido generoso conmigo: me ha suministrado material de la mejor calidad.
Comentaristas televisivos (marginales, espero), podcasters, blogueros y, por supuesto, comentaristas de cualquier post conspirativo, han decidido que la FIFA reclamó de Argentina, “igual que en Italia 90”, que perdiese la final. Así se explica que Messi dijese en la arenga “olvidémonos de todo” (la exigencia horas antes de que se dejasen perder, ¿a qué podía referirse si no? Y también explicaba que Argentina no disparase a puerta, no tuviese la pelota, y jugase tan mal, tuvo que deberse únicamente a que se les pidiese “desde arriba” que no compitiesen.
Los detalles
Más que el poco respeto a España, que ya había barrido a Francia del campo antes que a Argentina y estaba cantado que iba a pasar por encima en la final, sorprende el poco respeto a su selección por parte de los aficionados más zumbados. No se han ahorrado explicaciones con videos interesantísimos: un pase malo, una carrera a la que Unai Simón llega antes que Messi al balón, una posesión que avanza y retrocede (“por orden de la FIFA”). No quiero desmontar semejante teoría (es imposible: si crees algo así, quién te va a parar), y estaría bien incluso que se ampliase y documentase porque en verano todos tenemos derecho a divertirnos.
Pero me ha llamado la atención, de nuevo, la pretendida polarización que promueve el algoritmo y terminan recogiendo medios tradicionales: cómo los tarados de cada país, por pocos que sean, son premiados de forma masiva e instantánea y alcanzan millones de reproducciones hasta que uno cree que Argentina está llena de ellos, cuando en realidad son unos pocos moviéndose muy rápido. Y así con todo y todos en todas partes.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




