Armaduras, hachas y guerreros: cómo es el combate medieval, un deporte que crece en la Argentina
En Infobae al Mediodía, Carlos Gallo Wettell y Aleksandra Obriadchikova compartieron su experiencia en el combate medieval, un deporte que combina recreación histórica, competencia física y pasión por la cultura...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En Infobae al Mediodía, Carlos Gallo Wettell y Aleksandra Obriadchikova compartieron su experiencia en el combate medieval, un deporte que combina recreación histórica, competencia física y pasión por la cultura europea, y que suma practicantes en el país. En la charla, los invitados presentaron la esencia del combate medieval: “Es un deporte, tiene reglas, competencias internacionales y es muy divertido y energizante”, explicó Gallo Wettell. El auge del combate medieval en la ArgentinaGallo Wettell relató los inicios de la disciplina a nivel local y su desarrollo tras la pandemia: “Antes del 2020 tenías más o menos un torneo cada un mes y medio o dos meses.
Después de la pandemia se destruyó todo lo que era las actividades en grupo, juntar gente. Ahora está resurgiendo”. Recordó uno de los hitos de la actividad: “Uno de los torneos más importantes se hizo en San Isidro, juntó a 30 mil personas en un fin de semana en el hipódromo”.
Los detalles
La comunidad local cuenta con más de 200 caballeros armados y entre “dos mil y tres mil personas” que practican el deporte. A nivel internacional, la referencia es clara: “La meca es Rusia”, aunque destacó que Praga, República Checa, también es un escenario fundamental por su historia y la realización de torneos en castillos. Explicó que la pasión involucra mucho más que la competencia: “Todos los hobbies, a medida que los vas perfeccionando y profesionalizando, se van haciendo caros, pero yo no lo tomo como caro, lo tomo como una inversión y como que es mío”.
La fabricación y personalización de las armaduras forman parte central de la experiencia: “Mi armadura, el año pasado, me salió 250 dólares. Esta espada me salió 350”. Reglas, seguridad y diversidad física entre los practicantesEl combate medieval incluye duelos individuales y peleas grupales, como los “buhurt”, con categorías que van desde tres contra tres hasta batallas de 150 contra 150.
“Para estar a un nivel competitivo, tenés que ir de tres a cuatro veces por semana al gimnasio y después entrenar con tu equipo. Te ponés la armadura y ahí practicás técnicas de derribo, técnicas de pelea, cómo moverte”, detalló Gallo Wettell. La seguridad es un eje central: “El 95% de mi cuerpo está cubierto con acero o aleación.
Qué dicen los expertos
Por regla no se puede pegar en la tráquea, la base de la nuca, las axilas, atrás de la rodilla y en la ingle. El resto del cuerpo vale todo”. Los accidentes existen, pero se minimizan con equipamiento: “He visto más accidentes en un torneo de hockey que en esto”, afirmó.
Respecto a la diversidad de los participantes, ambos remarcaron que la disciplina es inclusiva. “No es un deporte solo para grandotes. Tenés chicos muy grandes y otros más chicos, igual que las mujeres, hay chicas de diferentes alturas y tamaños”, relató Obriadchikova.
Combate medieval, recreación histórica y catarsis personalAleksandra Obriadchikova remarcó el valor personal y cultural de la práctica: “Te ayuda a desarrollar muchas habilidades de tu cuerpo, como fuerza y reflejos. Además, te conecta con tu historia y cultura”. El impacto emocional del primer contacto fue fuerte: “Mi primer entrenamiento salí con miedo y sin ganas de volver, pero pensándolo, volví.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




