
Clima de Negocios: la increíble historia del unicornio de internet argentino que sobrevivió a todo y cómo planea seguir creciendo
Año 1998. "Roby" Souviron, un joven contador egresado de la UBA que cursaba un MBA en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, había regresado a Buenos Aires para las fiestas. Fue a comprar un pasaje de regreso en...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. "Roby" Souviron, un joven contador egresado de la UBA que cursaba un MBA en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, había regresado a Buenos Aires para las fiestas. Fue a comprar un pasaje de regreso en Asatej, la agencia especializada en turismo estudiantil que entonces reinaba en ese mercado, pero la larga cola en el local no se movía. Después de un largo rato sin avanzar, Souviron se hartó y se fue.
Encendió su computadora y compró el pasaje en Travelocity, una empresa digital que había sido fundada dos años antes, en los albores de Internet, por Sabre Corporation, dueña de uno de los mayores sistemas informáticos de venta de pasajes del mundo. Las compras en el mundo digital eran aún cuestiones para valientes. Souviron volvió a EEUU y allí germinó la idea de fundar su “copycat”, o réplica de un modelo ya existente y adaptarlo a un país o región para que funcione (porque comprar en Travelocity y usarlo desde Argentina tampoco fue una experiencia automática t del todo satisfactoria).
Los detalles
Una forma de emprender, sobre todo para proyectos de Internet, muy usada y reivindicada al menos hasta que llegó la ola del “winners takes all” que encabezaron Google y Facebook. Es el mismo modelo “replicante” que usaron Mercado Libre (eBay), OLX (Craigslist y otras) y Globant (Cognizant y varias compañías de servicios informáticos), por nombrar algunos de los primeros unicornios locales, como los emprendedores llaman la empresas tech que alcanza valuaciones de al menos USD 1. 000 millones, un monto mítico para cualquier startup.
Lo que siguió fue uno de los casos más emblemáticos del emprendedorismo argentino. Despegar nació en agosto de 1999 con una inversión inicial de USD 15. 000 por cabeza que pusieron cinco amigos, todos “sub 30” que la cofundaron: Souviron, Martín Rastellino, Alejandro Tamer, Christian Vilate y Mariano Fiori.
Ninguno sabía nada de turismo. Todos sabían de negocios: se conocieron estudiando y en sus primeros trabajos, y se lanzaron a la aventura puntocom. Esta es la historia de una empresa digital emblemática que tiene casi 30 años, presencia en 19 países de la región y que, a diferencia de otras que nacieron la misma época de ebullición puntocom –como el gigante del e-commerce que fundó Marcos Galperin– pasó por todas y sigue ahí, como un claro ejemplo de resiliencia.
Qué dicen los expertos
Una compañía argentina que supo salir de las fronteras del país con éxito y renovarse las veces que fue necesario. La puntocom para viajarEl sitio estuvo en línea recién el 11 de diciembre de 1999, el día después de que Fernando de la Rúa asumiera la presidencia. Los fundadores eligieron esa fecha a propósito: querían montar su campaña de lanzamiento en uno de los días con los diarios con sus tiradas a full.
Levantaron cientos de millones de dólares de inversión de fondos como HMT&F, Tiger, Sequoia, Acell Partner, L Catterton y Expedia. Fue una montaña rusa. La empresa estuvo a punto de quebrar varias veces y se reinventó otras tantas hasta convertirse en “la” agencia digital de viajes de América Latina.
Sobrevivió a la burbuja puntocom, al derrumbe del turismo global post caída de las Torres Gemelas y a la pandemia, cuando sus ingresos cayeron más de 7o%, registró pérdidas millonarias y tuvo que despedir a parte de su staff. Despegar había salido a la bolsa en Wall Street unos años antes, en 2017, y se convirtió en un unicornio. Llegó a valer más de USD 2.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




