
Cómo diferenciar una alergia a un medicamento de un efecto adverso y cuáles son los síntomas que requieren atención
Una persona puede desarrollar una alergia a un medicamento tras años de uso. Distinguir una reacción inmunológica de un efecto adverso es fundamental para evitar diagnósticos erróneos y restricciones terapéuticas...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Una persona puede desarrollar una alergia a un medicamento tras años de uso. Distinguir una reacción inmunológica de un efecto adverso es fundamental para evitar diagnósticos erróneos y restricciones terapéuticas innecesarias, explicó Rosario Cabañas Moreno, del Hospital Universitario La Paz de Madrid, a Infosalus. De acuerdo con distintos estudios, en la población general, entre el 15% y el 25% de las personas sospecha tener alergia a algún fármaco, pero solo entre el 5% y el 10% de esas reacciones corresponde a una alergia verdadera.
Erika Harnik, experta en alergia pediátrica, destacó que en el resto suele deberse a efectos secundarios, intolerancias o síntomas provocados por la propia enfermedad, de acuerdo con la especialista. José Manuel Zubeldia, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, advirtió al medio que no toda reacción adversa a un medicamento es una alergia y que conviene estudiarla antes de vetar un tratamiento. Ese matiz resulta clave porque una falsa etiqueta de alergia puede alterar tratamientos de primera línea y empujar al uso de alternativas menos eficaces.
Los detalles
La diferencia entre una reacción adversa y una alergia medicamentosa se apoya en las manifestaciones clínicas. Los expertos citaron como ejemplos de efectos no alérgicos las molestias gástricas asociadas a los antiinflamatorios no esteroideos, la intolerancia digestiva a esos fármacos y el mareo o las náuseas causados por los opiáceos. Según investigaciones citadas en el informe, la alergia al medicamento, en cambio, se confirma cuando se demuestra un mecanismo inmunológico frente al fármaco sospechoso.
Ese diagnóstico exige una valoración específica tras una reacción sugestiva, porque solo así puede confirmarse o descartarse el origen alérgico. Los síntomas cambian según el tiempo que tarda en aparecer la reacciónLas reacciones alérgicas inmediatas aparecen en menos de una hora después de tomar el fármaco. Los síntomas más frecuentes son picor, ronchas y angioedema; en los cuadros más graves pueden presentarse falta de aire, mareo e hipotensión, como ocurre en las anafilaxias.
Las reacciones no inmediatas surgen después de una hora e incluso varios días más tarde. Lo más habitual es el exantema, aunque también pueden aparecer vesículas y ampollas que dejan en la piel un aspecto de gran quemado, como en el síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica. En esos cuadros tardíos también pueden registrarse manifestaciones sistémicas como fiebre, adenopatías, hepatitis, nefritis o afectación de otros órganos internos, como sucede en el síndrome DRESS.
Qué dicen los expertos
La especialista precisó que estas reacciones cutáneas graves son poco frecuentes. Los medicamentos que más a menudo provocan alergias son los antiinflamatorios no esteroideos, entre ellos el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílico o aspirina y los antibióticos, sobre todo los beta-lactámicos. Cabañas añadió que también aumentan las reacciones alérgicas a contrastes radiológicos yodados y a quimioterápicos.
El diagnóstico combina historia clínica, pruebas cutáneas y análisis de laboratorioSegún el médico y profesor de pediatría, Matthew Robson, el diagnóstico se basa primero en una historia clínica y una anamnesis alergológica exhaustiva. En esa evaluación se reúnen los síntomas, el tiempo transcurrido entre la toma del fármaco y la aparición de la reacción, si el paciente necesitó tratamiento o asistencia en urgencias y cómo se resolvió el episodio. A partir de esos datos, el alergólogo decide qué pruebas convienen según se trate de una reacción inmediata o no inmediata.
Para las primeras son útiles las pruebas cutáneas con lectura inmediata; para las segundas, las pruebas en prick, la intradermorreacción con lectura tardía y las epicutáneas. En algunos casos, el diagnóstico obliga a realizar pruebas de exposición controlada con el medicamento sospechoso. Esos procedimientos se llevan a cabo bajo medidas estrictas de control y seguridad, tras valorar el riesgo y el beneficio.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





