
Con los equipos de rescate en Caracas: “¡Déjame ver si está vivo!”
TERREMOTO EN VENEZUELACon los equipos de rescate en Caracas: “¡Déjame ver si está vivo!”Familiares de desaparecidos esperan noticias sobre los suyos junto a los escombros, entre la esperanza y la resignaciónEquipos de...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. TERREMOTO EN VENEZUELACon los equipos de rescate en Caracas: “¡Déjame ver si está vivo! ”Familiares de desaparecidos esperan noticias sobre los suyos junto a los escombros, entre la esperanza y la resignaciónEquipos de rescate en Caracas, este viernes. Chelo CamachoMaría MartínCaracas - 26 jun 2026 - 22:22CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceHan pasado casi 48 horas desde que Ángeles Díaz, una arquitecta de 32 años, quedó enterrada entre los escombros de un edificio de 19 plantas en el barrio de Altamira, uno de los más afectados de Caracas.
La estructura se desmoronó frente a su marido, que volvía a su casa en ese momento. Aún conmocionado, recibió una llamada. ”, le pidió antes de colgar y no dar más señal.
Los detalles
Es lo último que sabe de ella. En Caracas, la mañana finge normalidad. Las autopistas mantienen sus trancones y la gente hace colas en las gasolineras para repostar; en muchas partes de la ciudad no hay nada nuevo, exceptuando alguna grieta.
Al llegar a Altamira, sin embargo, empieza a pesar el silencio. Es uno de los barrios más exclusivos de la capital, de cafés con terraza y restaurantes caros, pero ahora solo se oyen motores a lo lejos y excavadoras retirando paredes enteras. Hay gente con maletas caminando por la acera y tiendas de campaña en las plazas.
Decenas de personas, entre militares, policías, voluntarios, agentes de protección civil y familiares, se aglomeran frente al edificio Petunia, una de las torres que acabó aplastada como un sándwich. En una esquina, junto a un vehículo aplastado, tres mujeres rezan agarradas a un rosario. “No se han movido de ahí desde la tarde del miércoles.
Qué dicen los expertos
Comen y duermen en esa esquina”, cuentan los rescatistas. Esperan noticias de un hijo y su esposa. No quieren hablar con la prensa.
“Sabemos que estaba ahí dentro”, dice una de ellas. Maquinaria pesada desplegada en Altamira, Caracas. Chelo CamachoEl doble terremoto del pasado miércoles ha dejado ya 920 muertos, miles de heridos y otros miles de desalojados.
Y los números crecen cada día con La Guaira, una ciudad a solo 30 kilómetros de la capital, como epicentro del desastre, el agujero negro del que nadie se atreve aún a dimensionar su tamaño. Un voluntario de Protección Civil cuenta bajo condición de anonimato, porque aquí nadie está autorizado a hablar. “Cuando empezó el terremoto, yo estaba en mi casa.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




