
Cuando el hotel de ‘El resplandor’ ya no da miedo, pero que los hijos crezcan sí: “Pensé que abandonaría esta película”
Puede que suene paradójico, pero Una película de miedo no da miedo. No, al menos, del tipo que Sergio Oskman pretendía cuando empezó a grabarse junto a su hijo en un hotel abandonado de Lisboa. “Mi hijo tenía doce años...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Puede que suene paradójico, pero Una película de miedo no da miedo. No, al menos, del tipo que Sergio Oskman pretendía cuando empezó a grabarse junto a su hijo en un hotel abandonado de Lisboa. “Mi hijo tenía doce años y tenía los miedos típicos de alguien que se está convirtiendo en adolescente, un poco tanteando el mundo para ver qué pensar y qué sentir.
Empezó a preguntarme por películas de miedo, y como soy cineasta, dije: ‘Vamos a jugar’”, explica el cineasta hispano-brasileño, ganador de un premio Goya en 2013 por Una historia para los Modlin. Se propuso capturar el instante en que su hijo sintiera miedo por última vez, en ese tránsito de la infancia a la edad adulta en el que, también, padre e hijo dejarían de relacionarse como siempre habían hecho. Al llegar el verano, encontró el escenario perfecto para ello: un hotel vacío, el de El resplandor de Stanley Kubrick, película que estará siempre presente aún sin mencionarse.
Los detalles
“Lo que pasó es que, al llegar, mi hijo no pasó ningún miedo, no conseguía hacer ese plano, y ahí me empezó a entrar a mí un temor tremendo al pensar que abandonaría esta película como tantas otras”. Huéspedes misteriosos, asesinos en serie, cabezas cortadas... Todos los elementos de Una película de miedo (estrenada en cines este fin de semana) confluyen en una historia que, habitualmente, nos haría encogernos de terror.
Sin embargo, bajo la mirada del director de cine y la inocencia de su hijo, el cine nos pregunta: ¿qué es lo que de verdad nos aterroriza más de todo lo que vemos? En cierto momento, escuchamos al más joven decir: “No tengo miedo”, una afirmación ante la que el conserje del hotel le dice: “Todavía eres muy pequeño. De la realidad provocada a la ficciónOskman nos cuenta que, en su caso, el cine es lo que da “mucho miedo”.
Fue algo que descubrió mientras intentaba montar por enésima vez su película tras las grabaciones realizadas en el hotel dos años atrás. “El cine siempre produce fantasmas”, resolvió. Y es que el Nuno Oskman de doce años que vemos en la pantalla, en el mundo real ya tiene catorce “y se afeita el bigote”.
Qué dicen los expertos
Había dado con lo que andaba buscando: el cineasta empezó a revisar todos sus cajones, en busca de todos los fantasmas con los que alguna vez su cine había cruzado su camino. “Empecé a mirar los planos que rodé con mi padre (protagonista de la historia de O Futebol, su tercer largometraje), cuando le reencontré después de treinta años; planos de mi abuelo de joven, años antes de que abandonara a mi familia“. Varias generaciones marcadas por la huida de la figura paterna que, con ese círculo a punto de romperse, plantea también preguntas por lo que heredamos y lo que no.
“Empecé a juntar estos fantasmas en una especie de conjunto llamado película, y a construir una ficción o una escenificación a partir de un material documental”. En esta última palabra está otra de las claves de Una película de miedo. A pesar de que Sergio y Nuno Oskman parecen hacer de ellos mismos, ¿es o no verdad lo que vemos?
¿Es o no un documental? “Me parece que esa palabra debería ser abolida”, responde el cineasta con seguridad, a pesar de que su cine es considerado un referente en el género. “Documental, documento, periodismo, verdades, información...
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




