
Cuando los barrios cambian de dueño: Bárbara Pistoia y un ensayo sobre la gentrificación y los cambios culturales
Se llama Bárbara Pistoia y es una curiosa profesional, además de una singular promotora de la cultura. Escribe y se expresa en diversos medios y formatos; se interesa por los estudios culturales, la música popular, el...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Se llama Bárbara Pistoia y es una curiosa profesional, además de una singular promotora de la cultura. Escribe y se expresa en diversos medios y formatos; se interesa por los estudios culturales, la música popular, el futuro de las ciudades y los riesgos de la gentrificación, el modo en que se vinculan las personas y todo aquello que deviene o produce cultura. Con una prosa imposible de igualar por la IA, es una crítica sagaz y una ensayista todoterreno.
Barbie nació en Buenos Aires, de donde se fue en 2021 a vivir a Santa Fe capital. Desde hace un año y medio reside en Rosario. Es autora de los libros Por qué escuchamos a Tupac Shakur y ¡Ay, amor!
Los detalles
Un ensayo sobre la cumbia santafecina, ambos publicados por Gourmet. Produjo Todo Diego es político, un libro que reúne once ensayos de once autoras sobre Maradona (Síncopa Editora), fundó Hillipower Club, el primer espacio hispanoamericano dedicado a historiar la cultura hip hop y durante siete años (2018 a 2025) escribió Delivery, un newsletter en el que los protagonistas principales eran las ciudades y las artes. Hace unos meses editorial Marciana publicó su nuevo libro, Una guerra en paz, en el que despliega muchas de las ideas en las que viene trabajando en los últimos años.
La bajada del libro es Comunidad, trabajo cultural y deseo en las ciudades gentrificadas, y esto anticipa que el lector hallará reflexiones sobre temas de política, economía y sociedad en el poscapitalismo. Mucha bibliografía especializada, mucho dato, una capacidad enorme para unir los temas de manera profunda y elegante y, por momentos, también, cierta dosis indignación ante la injusticia y la crueldad de algunos procedimientos y conductas. Lo que sigue es la transcripción de una charla intensa que mantuvimos por zoom una mañana soleada de invierno, en la que el frío no consiguió, ni por un momento, congelar su obstinado corazón en llamas.
— Hay palabras que en castellano suenan tan duras que, de pronto, hasta se deja de lado el concepto, aquello que significa y entonces no se la usa masivamente, que es una manera de no existir. Si tuvieras que explicarle a alguien que no sabe qué es o a qué se llama la gentrificación de una ciudad, ¿cómo lo harías? — A mí me gusta traducirlo a lo mínimo, que es decir que se trata de un proceso, especulación inmobiliaria mediante, de desplazamiento de comunidades y desafectación social.
Qué dicen los expertos
Es una reducción al mínimo, básica, pero que explica muy bien también qué motoriza ese desplazamiento y desafectación, que a su vez, solo son posibles porque el Estado habilita. El negocio inmobiliario es la columna vertebral de todo esto pero el Estado es su gestor. Hay algo que es muy famoso, un graffiti viral que dice: “abandonar, intervenir y gentrificar”.
Se genera algún abandono, se empieza a intervenir para que ese abandono sea crucialmente negativo en la zona, entonces después tienen la excusa para gentrificar, que ahí en todo caso sería incluso darle al lugar una estética distinta, muy alejada de la original. A mí, en esa línea, lo que me interesa subrayar es que en ciertas zonas muy determinantes, entre el abandonar y el intervenir hay criminalización. No me alcanza la palabra “intervenir” para nombrar lo maligno que es el proceso en sí.
Digo, se abandona y se convierte en zona de nadie, y no es una zona de nadie sino un barrio que fue abandonado. El relato cultural nace un poco con el Bronx, como zona de negros y latinos, pero lo podés ir aplicando en distintas zonas. En Buenos Aires yo era de Parque Patricios, incluso mis abuelos y mi mamá se criaron mucho más al sur, y mi abuelo tenía una frase: “Nos quieren tirar al Riachuelo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





