
Data centers: energía, conectividad y la oportunidad del Super RIGI
Cada vez que hacemos una videollamada, usamos una aplicación bancaria, vemos una serie en streaming, realizamos una compra online o le pedimos una respuesta a una herramienta de inteligencia artificial, hay una...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Cada vez que hacemos una videollamada, usamos una aplicación bancaria, vemos una serie en streaming, realizamos una compra online o le pedimos una respuesta a una herramienta de inteligencia artificial, hay una infraestructura que trabaja silenciosamente detrás de escena para que todo eso ocurra: los data centers. Aunque muchas veces se los asocia únicamente con la industria tecnológica, los centros de datos se han convertido en una infraestructura crítica para prácticamente toda la economía. Son el corazón digital de las telecomunicaciones, los servicios financieros, el comercio electrónico, la industria, la salud, la educación y, cada vez más, de la inteligencia artificial.
En términos simples, un data center es una instalación diseñada para alojar servidores, sistemas de almacenamiento y redes que permiten procesar, almacenar y distribuir enormes volúmenes de información. Allí viven los datos que utilizamos todos los días y que hacen posible el funcionamiento de gran parte de la economía moderna. Las compañías de telecomunicaciones los utilizan para sostener sus redes y servicios.
Los detalles
Los bancos para procesar millones de transacciones en tiempo real. Las empresas industriales para monitorear operaciones y optimizar procesos. Las plataformas de streaming para distribuir contenidos.
Y las empresas de inteligencia artificial para entrenar y ejecutar modelos cada vez más sofisticados. Precisamente, el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está transformando por completo la industria de los data centers. Durante años, estas instalaciones estuvieron diseñadas principalmente para almacenar y procesar información.
Hoy deben responder a demandas computacionales mucho más intensivas, impulsadas por modelos de IA generativa que requieren una enorme capacidad de procesamiento, energía y refrigeración. La infraestructura de IA exige arquitecturas específicas, sistemas eléctricos más robustos y nuevas tecnologías de enfriamiento para garantizar disponibilidad y eficiencia. Este fenómeno está generando una carrera global por desarrollar nueva capacidad instalada.
Qué dicen los expertos
Según McKinsey, la demanda mundial de capacidad de data centers podría más que triplicarse hacia 2030 y requerirá inversiones cercanas a los USD 6,7 billones. La inteligencia artificial será el principal motor de ese crecimiento y explicará cerca del 70% de la nueva capacidad instalada durante la próxima década. En otras palabras, estamos frente a una de las mayores olas de inversión en infraestructura tecnológica de la historia reciente.
En este contexto, Argentina tiene una oportunidad. El país reúne condiciones que hoy son altamente valoradas por los inversores internacionales: disponibilidad de recursos energéticos, potencial para expandir la generación renovable, abundancia de territorio y una ubicación estratégica para atender la demanda regional. Además, cuenta con talento tecnológico reconocido globalmente y un ecosistema digital que continúa desarrollándose.
Sudamérica puede convertirse en una región relevante para el crecimiento de infraestructura digital sostenible y Argentina tiene condiciones para desempeñar un rol destacado en ese proceso. Sin embargo, para transformar esa oportunidad en un desarrollo concreto es necesario abordar algunos desafíos estructurales. El principal es la infraestructura energética.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





