
De invisibles a hiperexigidas: el nuevo examen diario de las mujeres de más de 50
Detesto despertarme y mirar el celular, pero no logro despegarme porque tengo hijos y madre y el mandato ancestral femenino: hay que estar alerta y disponible, porque algo puede pasar. Pero lo que más me irrita es ese...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Detesto despertarme y mirar el celular, pero no logro despegarme porque tengo hijos y madre y el mandato ancestral femenino: hay que estar alerta y disponible, porque algo puede pasar. Pero lo que más me irrita es ese mensaje rojo de cada mañana: Gabriela, ayer no cumpliste con los pasos propuestos en tu Círculo de Actividad. Supongo que puedo sacarla, pero no sé cómo y no tengo ganas de aprenderlo.
Y además me enoja porque es absurdo. No ando con el teléfono encima, ¿cómo sabés cuánto caminé? No, no pienso comprarme ese reloj que te monitorea todo, y te controla y te da órdenes.
Los detalles
Bastante tengo con hacer yoga, comer proteínas, tomar magnesio y levantar pesas. ¿En qué momento pasamos de ser invisibles a ser el nuevo blanco móvil de la industria del wellness? El fin de la invisibilidad silverHace apenas diez años, cumplir sesenta era empezar a desaparecer.
Para la publicidad y el mercado, el cuerpo mayor de cincuenta era un territorio baldío. No había catálogo, no había aviso, no había cara. Pero la demografía hizo su trabajo.
La llamada generación silver hoy representa el 35% de la población argentina y tracciona cerca del 40% del consumo a nivel global. Cuando las marcas hicieron esa cuenta financiera, empezó otra historia. Y no necesariamente mejor.
Qué dicen los expertos
Este año, algunas marcas locales decidieron cambiar la foto. Cher lanzó una campaña con las hermanas Gold; Burgués eligió a Arturo Puig. Da ganas de leerlo como una reparación histórica, un triunfo de la diversidad.
Pero conviene mirar con lupa qué clase de vejez fue invitada a esas pasarelas y cuál sigue afuera de cuadro. Ninguna de esas imágenes muestra un bastón, una cicatriz, una sala de espera o el cansancio crónico de un mediodía cualquiera. Muestran gente que viaja, que emprende, que brilla, que salta.
La condición para dejar de ser invisibles fue, en los hechos, aceptar aparecer de una sola manera: vital, hiperproductiva, sin fisuras. Antes no había examen porque no había aula. A nadie le importaba si una mujer de sesenta años llegaba preparada o no al invierno, porque directamente no la miraban.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





