
Di Stéfano, Pizzi, Garnacho y Nico Paz: la lista de jugadores argentinos y españoles que decidieron jugar para la otra selección
Representar a tu país. Ese anhelo que surge en los futbolistas, desde que empiezan a darse cuenta que el sueño de ser jugador profesional va madurando para convertirse en una realidad concreta. Sin embargo, hay otro...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Representar a tu país. Ese anhelo que surge en los futbolistas, desde que empiezan a darse cuenta que el sueño de ser jugador profesional va madurando para convertirse en una realidad concreta. Sin embargo, hay otro grupo, que ha tenido el honor de lucir la camiseta de la selección, pero no de la tierra en donde nació.
Y en el caso de Argentina y España esto ha ocurrido en varias ocasiones, desde aquellos tiempos románticos de la era amateur, hasta la hiper profesional actualidad. El que aflora cuando el manto sagrado de la casaca de tu país es parte de tu piel. Debe ser algo indescriptible.
Los detalles
Por eso aparece la duda acerca de que deben experimentar aquellos que han pasado por esa particular situación de representar a otra nación. Aquí vamos recordar de los nacidos en Argentina que jugaron para España, y el menos nutrido grupo que recorrió el camino inverso. El comienzo no puede ser otro que con el inmenso Alfredo di Stéfano.
Considerado como uno de los mejores y más completos futbolistas de todos los tiempos había nacido en Barracas y con 19 años debutó en la primera división de River Plate en 1945. Al año siguiente pasó a Huracán, donde asombró con su despliegue. En 1947 regresó a los Millonarios y allí tuvo la misión de reemplazar a un crack como Adolfo Pedernera, integrante célebre de “La Máquina”.
En ese mismo año, disputó sus únicos seis partidos oficiales en la selección argentina. Fueron por la Copa América de Ecuador, donde se consagró campeón y marcó seis tantos. Más tarde se fue a jugar a Colombia.
Qué dicen los expertos
Fue ídolo de Millonarios de Bogotá, como paso previo a su llegada a Real Madrid. Allí desplegó todo su bagaje incontenible de temible delantero, pero, también, de hombre de toda la cancha, a lo largo de 10 años inolvidables. Con el paso de los años, fue entrenador y más tarde, presidente honorífico.
Se convirtió en leyenda de ese club y por eso fue convocado para actuar para la selección de España, tras nacionalizarse. Con la casaca roja convirtió 23 goles en 31 encuentros oficiales. Su debut fue para el recuerdo, ya que le marcó tres goles a Países Bajos, en la victoria por 5-1.
Su gran deuda fueron los Mundiales: nunca pudo disputar uno. En el que más cerca estuvo fue el de Chile 1962, donde tuvo activa participación en las eliminatorias, pero una lesión en un entrenamiento a pocos días del debut, lo dejó fuera. Se quedó con sus compañeros, pero no llegó a disputar ni un minuto.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




