
El ataque a la fragata Antelope en Malvinas: el terror sembrado por una escuadrilla de Skyhawks en el Estrecho de San Carlos
“No teníamos la menor idea de lo que iba a ocurrir”, se sinceró el almirante Sandy Woodward, expectante en el salón de operaciones del portaaaviones Hermes, ante los ataques sorpresivos de la aviación argentina. Porque...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. “No teníamos la menor idea de lo que iba a ocurrir”, se sinceró el almirante Sandy Woodward, expectante en el salón de operaciones del portaaaviones Hermes, ante los ataques sorpresivos de la aviación argentina. Porque desde el 21 al 27 de mayo los británicos admitirían haber combatido, en Malvinas, en la batalla aeronaval más importante desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Quedaría en la historia, por la impactante fotografía que registró el estallido por los aires de la fragata Antelope, atacada por una escuadrilla 4B Skyhawk en el estrecho de San Carlos, bautizado por los ingleses como el “callejón de las bombas”.
El 23 de mayo, la escuadrilla Nene partió de la base de Río Gallegos para atacar blancos de ocasión. Ese día, que presentaba un cielo encapotado, el plan era que despegaran ocho pilotos ordenados en dos escuadrillas. Pero por problemas técnicos en algunas de las máquinas, se armó una sola conformada por el capitán Pablo Carballo, el primer teniente Luciano Guadagnini, el teniente Carlos Rinke y el alférez Hugo Gómez.
Los detalles
Como el tiempo al salir era malo, mantuvieron una formación cerrada, navegando por instrumentos. Debían reabastecerse en aire, y el primer inconveniente que enfrentaron fue que le dieron la ubicación del Hércules con un error de un grado, por lo que debieron desviarse unas sesenta millas para reunirse con la máquina. Volaban bajo, separados unos cincuenta metros cada uno.
Con mejor tiempo, sobrevolaron la bahía de San Carlos y cuando vieron a un helicóptero inglés en tierra quisieron dispararle pero los cañones del avión no respondieron. Igualmente, el arma letal con la que contaban eran la bomba de mil libras que llevaban en fuselaje. Enfilaron hacia el norte y cuando veían a la bahía de San Carlos a su derecha, se encontraron con varios buques enemigos.
Los cuatro pilotos se repartieron los blancos: Carballo y Gómez se dirigieron al norte de la bahía y atacaron la Antelope, una fragata botada en 1972, comandada por el capitán Mick Tobin. Carballo recordó haber virado hacia el este y vieron hacia el norte a la Antelope y por el sur a la Broadsword. Esta última, junto al Coventry tenía la misión de avisar al resto de la flota sobre algún ataque aéreo y guiar a los Sea Harrier.
Qué dicen los expertos
También disponían de misiles Sea Dart y Sea Wolf. Guadagnini y Rinke viraron hacia la izquierda y la atacaron. Le arrojaron una bomba que no dio en el blanco.
Desde la Antelope, cuando distinguieron al avión de Guadagnini le abrieron fuego, y también desde tierra. Hicieron blanco en su ala derecha lo que provocó que su avión se inclinase de tal forma que pareció que se estrellaría en el agua. Sin embargo, el piloto logró enderezarlo y cuando trataba de salir impactó con el mástil de la nave y el avión, destrozado, cayó al mar.
Seguidamente, dio en el blanco la bomba que había arrojado pero no explotó, alojándose en la cámara de suboficiales y matando a un camarero de 18 años. Guadagnini era oriundo de Bahía Blanca, y en 1978 había sido designado piloto de A4. Su bautismo de fuego había sido el 1 de mayo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




