
El auge de la eutanasia en Países Bajos: un cambio cultural sobre la muerte y el dolor
La Haya, 17 jul (EFE).- Veinticinco a os despu s de legalizar la eutanasia, Pa ses Bajos registra m s de 10.000 casos anuales, cinco veces m s que a finales de los noventa. Detr s del aumento no hay cambios en la ley,...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La Haya, 17 jul (EFE). - Veinticinco a os despu s de legalizar la eutanasia, Pa ses Bajos registra m s de 10. 000 casos anuales, cinco veces m s que a finales de los noventa.
Detr s del aumento no hay cambios en la ley, sino un cambio cultural profundo que ha transformado la forma de hablar sobre la muerte, entender el sufrimiento y afrontar el final de la vida. De la muerte se habla con m s naturalidad con familiares, amigos o m dicos; la autonom a personal pesa m s en las decisiones y la sociedad entiende de forma m s amplia qu constituye un sufrimiento insoportable, concluye un estudio encargado por el Ministerio de Sanidad para analizar por qu las cifras no han dejado de subir desde que la ley fue aprobada en 2001, en vigor un a o despu s. Pa ses Bajos registr 10.
Los detalles
341 casos de eutanasia en 2025, superando el 6 % del total de fallecimientos del pa s, seg n las Comisiones Regionales de Control de la Eutanasia (RTE). A finales de la d cada de 1990, cuando la pr ctica ya se realizaba bajo ciertas condiciones antes de ser regulada por ley, se notificaban unos 2. "La ley sobre la eutanasia no ha cambiado, pero s su aplicaci n", explica a EFE Els van Wijngaarden, investigadora en tica sanitaria y autora principal del estudio.
El envejecimiento de la poblaci n y el aumento de las enfermedades cr nicas explican parte del incremento, pero "un factor incluso m s importante es que la actitud social hacia el final de la vida ha cambiado", afirma. En su opini n, la autonom a personal y la calidad de vida tienen hoy mucho m s peso en las decisiones al final de la vida, lo que ha llevado a que muchas personas perciban "la eutanasia como una forma de morir bien y de afrontar el sufrimiento". Ese cambio tambi n se refleja en el perfil de quienes solicitan la eutanasia: hace dos d cadas, el 90 % de los casos eran personas con c ncer en fase terminal y, aunque siguen siendo la mayor a, con cerca del 56 %, aumentan los casos relacionados con demencia, enfermedades neurodegenerativas, patolog as cr nicas y trastornos psiqui tricos.
Van Wijngaarden subraya que esto responde a una evoluci n en la interpretaci n del concepto de "sufrimiento insoportable y sin perspectiva de mejora". Si antes predominaban los s ntomas f sicos de enfermedades terminales, ahora los m dicos tienen en cuenta factores como la p rdida de autonom a, de dignidad o de calidad de vida. "Lo que ha evolucionado es la experiencia de los m dicos", explica, se alando la existencia de protocolos m s detallados y una mayor seguridad jur dica.
Qué dicen los expertos
La investigadora rechaza, sin embargo, la idea de que la eutanasia se haya convertido en una pr ctica rutinaria en Pa ses Bajos. "Se ha normalizado hablar de eutanasia", se ala, pero practicarla "sigue siendo un acto extremadamente dif cil desde el punto de vista moral y profesional" para los m dicos. Precisamente esa mayor visibilidad ha tra do consigo otro fen meno: la presi n que algunos profesionales sienten por parte de pacientes y familiares.
Cada vez m s personas consideran que la decisi n depende principalmente de su voluntad y esperan que el m dico simplemente la autorice. Pero la legislaci n neerlandesa se basa en un equilibrio entre tres principios: la autonom a del paciente, la protecci n de la vida y la obligaci n del m dico de aliviar un sufrimiento insoportable y sin perspectivas de mejora. La investigaci n revel adem s que algunos m dicos dejan temporalmente de practicar eutanasias tras enfrentarse a pacientes con expectativas que consideran poco realistas.
"Fue la primera vez que observamos que algunos profesionales respond an retir ndose temporalmente de esta pr ctica", explica la investigadora, quien advierte de que una presi n excesiva puede acabar debilitando el propio sistema. El informe tambi n recoge que m dicos y otros profesionales expresaron su preocupaci n por pacientes que dicen querer solicitar la eutanasia por miedo a no recibir cuidados adecuados en residencias o durante la atenci n al final de la vida. "No disponemos de evidencia de que eso est ocurriendo", afirma, pero insta a dar atenci n a ese temor porque -recuerda- cuando se aprob la ley, se part a de la premisa de que la eutanasia solo pod a funcionar en un sistema sanitario capaz de ofrecer alternativas adecuadas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




