
El botijo y el síndrome de Sinner
Antonio CerrilloEl botijo y el síndrome de Sinner 31/05/2026 06:00 La cultura tradicional nos hizo pensar que España era inmune a las olas de calor gracias a costumbres y hábitos sociales que funcionaban tan perfectos...
Surgen avances clave en el escenario mundial. Antonio CerrilloEl botijo y el síndrome de Sinner 31/05/2026 06:00 La cultura tradicional nos hizo pensar que España era inmune a las olas de calor gracias a costumbres y hábitos sociales que funcionaban tan perfectos como el engranaje de un botijo, capaz de tener siempre agua fresca. Pero el primer gran embate europeo del calentamiento, en agosto del 2003, dejó un balance de 15. 000 muertes en Francia y más de 6.
600 en España, lo que obligó a promover el primer plan de prevención de salud ante las olas de calor. 000 muertes al año son atribuidas a las temperaturas excesivas en estos episodios. Cada vez sabemos mejor que el umbral (de alerta) que dispara de manera significativa el número de muertes es diferente en las distintas regiones (36ºC en Madrid, 41ºC en Sevilla, 30ºC en Barcelona y 29ºC en Asturias).
Los detalles
Y también que estas defunciones se ceban en la población vulnerable (personas mayores o con enfermedades de base) y los sectores más desfavorecidos. La memoria del botijo y la siesta se desvanece, pero crece la legión de nuevas actividades en una sociedad desafiante con empleos de sol a sol: limpiadores, jardineros, monitores, personal de almacenamiento, obreros de la construcción, repartidores en bici, montadores de instalaciones, reparadores de averías…Por eso, se necesita mejorar y afinar la divulgación de la alerta temprana, porque, aunque las predicciones de la Aemet son una maquinaria bien engrasada, el umbral de riesgo para la salud del Plan de Prevención del Ministerio de Sanidad indica que en un 53% de los sitios la alerta debería darse antes que la de la Aemet. Y faltan planes de prevención para los trabajadores expuestos, en el mundo local o que tengan en consideración la alta humedad (como ocurrirá en el Mundial de Fútbol).
Ante el cambio climático, la adaptación debe afrontar el síndrome de Sinner, ese sorprendente e intrigante colapso que se da a altas temperaturas cuando la victoria está cerca. Estos días, el nivel de contaminación en París ha superado los 180 mcg /m3 de ozono, umbral a partir del cual no es recomendable hacer deporte al aire libre. Un 15% de la muertes atribuidas al exceso de calor se relacionan con la polución, según los trabajos de Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III.
Para combatir estos riesgos no basta recomendar hidratarse o ponerse gorro. Los planes de prevención ante olas de calor necesitan medidas estructurales, más allá de las meramente autoinculpatorias. Por ejemplo, deberían reducir los precursores de la contaminación por ozono (N02...
Qué dicen los expertos
) y las partículas, que se produzcan sobre todo en el tráfico urbano. En fin, bajar el pistón. Si no, nos acabarán recomendando por prescripción médica que hagamos la siesta en mayo.
Antonio Cerrillo Ver más artículos Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de 'Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España'.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





