
El buen nombre de Zapatero
ColumnaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Surgen avances clave en el escenario mundial. ColumnaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordadoEl buen nombre de ZapateroCuando algo tan serio como la política se convierte en un partido de fútbol, ya no hay ciudadanos críticos sino hinchasEl expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
César Vallejo Rodríguez - Euro (Europa Press)Ana Iris Simón20 jun 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceHay algo más valioso que cualquier patrimonio o título: el honor. Por eso Pedro Sánchez encomendó a los suyos defender “el buen nombre de Zapatero” en cuanto supimos que igual no era ese cándido cervatillo que muchos nos habían querido vender durante años. A José Luis Rodríguez Zapatero le había ocurrido lo que Fidel Castro predecía para sí mismo: la Historia le había absuelto.
Los detalles
Había sido un juicio rápido, además. En apenas diez años, el que fuera el impulsor del mayor austericidio ejecutado en la democracia española hasta entonces, el hombre que se pasó meses negando que la crisis económica más terrible que habíamos vivido en décadas fuera una crisis, vio como su imagen pública resurgía cual ave fénix. Incluso algunos de los que participaron en las protestas contra sus recortes, esos que venían para asaltar los cielos y se conformaron con apoltronarse en una nube, olvidaron todo aquello.
Porque Zapatero abrió la senda que recorrería el progresismo en las décadas que siguieron a su Gobierno: centrarse en las cuestiones de representación ante la dificultad (o la incapacidad) para abordar las de redistribución. Aprobar el matrimonio igualitario, la Ley de la Memoria Histórica y la de Igualdad mientras abaratas y facilitas el despido, reduces el salario de los empleados públicos, congelas las pensiones, eliminas ayudas a las familias o recortas los servicios públicos. Y, al tiempo, recibir detallitos por parte de petromonarquías.
Porque según ha difundido el entorno del expresidente en los últimos días, la bisuta de esmeraldas y zafiros que se encontró en la caja fuerte de su despacho dataría del año 2007 y habría sido un regalo de Arabia Saudí. Algo que entonces no era ilegal y que no había que declarar. Algo que, según el exministro Miguel Sebastián, parecía entrar dentro de la normalidad institucional.
“¿Hay alguien que se crea que somos los únicos que hemos recibido regalos?
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





