
El calor extremo en Europa ya colapsa el transporte, con vías derretidas y carreteras levantadas: las alarmantes imágenes en Leipzig o un tren a Praga
El calor extremo que azota Europa desde el 20 de junio ha dejado al descubierto la fragilidad de las infraestructuras de transporte del continente, con vías de tranvía fundidas en Leipzig, trenes varados sin...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El calor extremo que azota Europa desde el 20 de junio ha dejado al descubierto la fragilidad de las infraestructuras de transporte del continente, con vías de tranvía fundidas en Leipzig, trenes varados sin climatización en Alemania y autopistas cerradas de emergencia por el abombamiento del asfalto y el hormigón. En Leipzig, la autoridad de transporte público LVB suspendió este sábado todos los servicios de tranvía “hasta nuevo aviso” tras comprobar que las temperaturas, que rozaron los 40 °C, habían licuado y apelmazado el material sellante de las juntas entre las vías y el asfalto. Toralf Müller, director técnico de la empresa, informó: “Ya no es seguro operar en la infraestructura de toda la red.
La seguridad de nuestros pasajeros es nuestra prioridad absoluta”. Los servicios de autobús se mantuvieron, aunque también sufrieron averías por el calor. La restricción se prolongó hasta este domingo por la noche.
Los detalles
El caos se ha extendido a la red ferroviaria. Deutsche Bahn recomendó evitar los desplazamientos en tren durante el fin de semana y permitió cancelar billetes de larga distancia sin penalización. Varios trenes entre Leipzig, Berlín y Hamburgo fueron anulados sin servicio alternativo.
Todos los trenes de alta velocidad ICE entre Múnich y Hamburgo han acumulado retrasos de hasta 90 minutos. “En los ferrocarriles alemanes tiene que pasar algo urgentemente”, se leía en mensajes de usuarios atrapados durante horas en trenes regionales con aforo desbordado. Atrapados en un tren sin aire acondicionadoEl incidente más grave se produjo en la noche del sábado en el distrito de Prignitz (Brandeburgo), donde más de 630 pasajeros quedaron atrapados durante horas en un tren checo con destino a Praga procedente de Hamburgo.
Un árbol derribado por una tormenta, cayó sobre la catenaria y dejó al convoy sin corriente eléctrica: sin climatización, con las puertas bloqueadas y con temperaturas interiores que alcanzaron los 40 °C, según el responsable de bomberos. Tres personas fueron trasladadas al hospital por problemas circulatorios. Los equipos de emergencia tuvieron que serrar los árboles caídos antes de poder abrir las puertas.
Qué dicen los expertos
Niños, embarazadas y personas mayores fueron evacuados primero. El resto aguardó hasta que, pasadas las 23:00 horas, una locomotora diésel arrastró el tren hasta Karstädt, donde los pasajeros pernoctaron en un polideportivo habilitado como albergue de emergencia. A la mañana siguiente, unos 500 viajeros continuaron su trayecto en dos trenes de alta velocidad.
Un segundo tren regional quedó inmovilizado en Gransee (Oberhavel) durante la tarde del sábado. Setenta pasajeros abandonaron el convoy en plena vía antes de que se resolviera el fallo técnico y el tren reanudara la marcha. También las carreterasLas carreteras tampoco han escapado al impacto.
La A115, arteria que une Berlín con el anillo sur de la A10, fue cerrada de emergencia el domingo por la noche en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace de Saarmund, después de que las placas de hormigón se arquearan hasta 15 centímetros sobre el nivel de la calzada. La deformación, producida en una zona donde una antigua reparación de asfalto conectaba las losas de hormigón, creó un salto que habría podido provocar accidentes graves. La Policía de Autopistas ordenó el cierre inmediato; las obras de reparación se prevén para el lunes.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





