
El capitán que se rebela contra los cruceros: "Mi sentimiento de culpa no es mayor que el de un camionero o un conductor de autobús"
La Mirada del CorresponsalEl capitán que se rebela contra los cruceros: "Mi sentimiento de culpa no es mayor que el de un camionero o un conductor de autobús"Tras toda una vida en el mar, Guillaume Picard lidera ahora...
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La Mirada del CorresponsalEl capitán que se rebela contra los cruceros: "Mi sentimiento de culpa no es mayor que el de un camionero o un conductor de autobús"Tras toda una vida en el mar, Guillaume Picard lidera ahora en Marsella la rebelión ciudadana contra la llegada masiva de los meganavíos y la contaminación que dejan a su paso Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 6 comentariosEl colectivo Extinction Rebellion se manifesta en las calles de Marsella para denunciar la contaminación. GETTYCarlos FresnedaCorresponsal MarsellaCorresponsal MarsellaSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 1 junio 2026 - 00:26España Valencia prohibirá la entrada de megacruceros en 2026: "Las ciudades flotantes son malas" Guillaume Picard lleva toda su vida volcado hacia ese azul centelleante del sur de Francia. Su primer empleo fue en un barco, donde trabajó durante 30 años en la marina mercante y finalmente fue capitán comercial, transportando contenedores y turistas en ese Mediterráneo que ha visto cambiar radicalmente en poco tiempo.
Siempre intentó desempeñar su labor "respetando e incluso superando ciertas normativas", asegura. Una vez jubilado, superados los setenta y con los pies en la tierra, miró el horizonte y fue consciente del "impacto devastador de esos grandes monstruos cada vez más grandes y con mayor consumo energético". El capitán Picard ha decidido embarcarse ahora en una misión muy distinta: Stop Croisières, la ONG con un centenar de activistas que ha emprendido una insólita cruzada contra los flamantes cruceros que inundan Marsella.
Los detalles
Hace 15 años, apenas tocaban puerto en la segunda ciudad francesa, a cuestas de su mala fama. Hoy por hoy, descargan al año a 2,5 millones de cruceristas en las calles redimidas del Vieux-Port y son responsables del 10% de la contaminación atmosférica. "Nada justifica el mantenimiento de estas ciudades flotantes absurdas y tóxicas", puede leerse en el manifiesto de Stop Croisières.
"Por eso hemos decidido poner fin a esta industria desastrosa: nuestro aire, nuestros mares y nuestra salud no son negociables". El bloqueo con canoas del enorme Wonder of the Seas, el mayor trasatlántico del mundo, fue una de las acciones más sonadas de Stop Croisières, que volvió a provocar titulares cuando sus activistas desplegaron una pancarta gigante sobre un puente al norte de la ciudad: "En Marsella, respirar mata". "En la ciudad se producen 1.
200 muertes prematuras al año por la contaminación generada debido al transporte marítimo comercial", recalca el capitán Picard, en su nuevo papel anti-cruceros. "Según AtmoSud, la institución responsable de la calidad del aire en Francia, esto representa un gasto de 4. 000 millones de euros pagados por los ciudadanos, una cifra que debe compararse con los beneficios que genera para ciertos individuos".
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





