
El Congreso quiere disolverse y Sánchez no le deja
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Tierra de nadieEl Congreso quiere disolverse y Sánchez no le deja Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, en el Congreso el pasado juevesSergio PérezEFERoberto BenitoSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 29 junio 2026 - 02:48 Audio generado con IAEl Congreso de los Diputados quiere disolverse, pero Pedro Sánchez no le deja. En su batalla infinita contra las instituciones, los contrapoderes y los equilibrios democráticos, el presidente del Gobierno ya tiene un nuevo enemigo: los representantes del pueblo español. Nunca ha sido Sánchez muy amigo de tener que explicar nada a los diputados, ni de responder a sus preguntas en sesiones de control, ni de llevarles a la Cámara unos presupuestos para que los debatan y aprueben.
Ya dijo en su momento que gobernaría sin el Poder Legislativo si era necesario, en esta costumbre sanchista de poner en valor a las instituciones solo si están de acuerdo con él, y si no que les den. Pero ahora ha dado el paso de gobernar sin el Congreso a gobernar contra el Congreso, y este es un salto cualitativo importante. Que una mayoría de la Cámara Baja pida al presidente que convoque elecciones es una anomalía de estas que nunca habíamos visto.
Los detalles
El Parlamento quiere disolverse para que los españoles puedan elegir otro, porque entiende que la configuración que salió de las últimas elecciones ya no representa a la sociedad. Pero no tiene instrumentos para materializarlo. La única persona que puede hacerlo es el presidente del Gobierno, que ha respondido a la demanda con una risotada y un epitafio sobre la lápida de la separación de poderes: «Abandonad toda esperanza».
El Congreso puede presentar una moción de censura, sí, pero la naturaleza que los constitucionalistas dieron a esta herramienta la hacen inviable en la situación política actual. La moción de censura exige la presentación de un candidato alternativo para la Presidencia del Gobierno, pero Feijóo tampoco tiene los votos necesarios para ser investido. Una votación que disuelva el Parlamento y convoque elecciones tendría mayoría.
Una que haga presidente a Feijóo sin urnas mediante no la tiene. Así las cosas, el Congreso no puede sostener al Gobierno actual, no puede sustituirlo por uno nuevo y tampoco puede disolverse para que los españoles elijan uno nuevo. Por eso la petición de elecciones anticipadas no es un capricho ni un atajo para que Sánchez abandone el poder de forma anticipada, sino una necesidad democrática.
Un duelo de minorías como el actual, en el que ninguno de los dos partidos mayoritarios es capaz de garantizar un Gobierno efectivo apoyado en una mayoría parlamentaria, debe ser resuelto en las urnas cuanto antes.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





