El Cric explicó el origen del choque entre Misak y Nasa en Silvia, Cauca: “Este problema no nació hoy”
El enfrentamiento que se presentó el jueves 21 de mayo entre comunidades indígenas Misak y Nasa en área rural del municipio de Silvia, Cauca, que dejó un saldo de siete personas muertas y al menos 65 heridas, volvió a...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El enfrentamiento que se presentó el jueves 21 de mayo entre comunidades indígenas Misak y Nasa en área rural del municipio de Silvia, Cauca, que dejó un saldo de siete personas muertas y al menos 65 heridas, volvió a recordar la complejidad y profundidad de los conflictos territoriales en el oriente del departamento. Sin embargo, para el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), la raíz de la violencia va mucho más allá de una simple disputa entre comunidades hermanas. A través de un extenso mensaje divulgado en sus redes sociales la mañana del viernes 22 de mayo, el Cric ofreció una explicación detallada sobre el origen histórico de este tipo de conflictos, advirtiendo que “las nuevas generaciones no deberían crecer entre heridas y divisiones”.
Según el Consejo, lo ocurrido entre los resguardos de Guambia (Misak) y Pitayó (Nasa) debe leerse a la luz de décadas de decisiones estatales, límites impuestos, heridas históricas y formas distintas de interpretar el territorio. ¿Cómo llegaron a verse como contrarios los Nasa y los Misak? El Cric plantea la pregunta central: “¿Cómo llegamos al punto de vernos entre pueblos como contrarios, cuando compartimos montañas, memorias y luchas?
Los detalles
Para la organización, el problema no nació hoy ni puede entenderse solo como una disputa entre comunidades. “Detrás existen décadas de decisiones estatales, límites impuestos, heridas históricas y formas distintas de interpretar el territorio”, explica el comunicado. Conflictos que no surgen “de la nada”Investigaciones académicas citadas por el Cric señalan que muchos conflictos territoriales aparecen por títulos coloniales y republicanos superpuestos, límites territoriales poco claros, decisiones estatales desconectadas del contexto y desconocimiento de acuerdos y jurisdicciones propias.
“Interpretar las realidades actuales únicamente desde documentos históricos ha generado tensiones difíciles de resolver. Los territorios cambian, las comunidades cambian y la vida no siempre cabe en los mapas heredados de la colonia”. El caso de Guambia y Pitayó es ejemplo de cómo los resguardos indígenas comparten historia, montaña y procesos organizativos, pero decisiones recientes, como una resolución de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) sobre límites territoriales, han generado interpretaciones encontradas y provocado tensiones.
Además, preocupa el rol que cumplen los discursos divisivos y de odio en redes sociales, que alimentan la desinformación y la polarización entre pueblos que han sido aliados históricos. El Cauca, epicentro de los conflictos interétnicosEl Cric recuerda que Cauca es, según registros, el departamento más afectado por conflictos interétnicos en Colombia, con 31 casos documentados, seguido por Meta y Chocó. Muchos de estos conflictos tienen relación con entregas de tierras y decisiones institucionales que no reconocen plenamente la ancestralidad, la convivencia histórica ni las dinámicas territoriales de los pueblos indígenas.
Qué dicen los expertos
Esto lleva a otra pregunta esencial que destacó la publicación: “¿Qué pasa cuando las decisiones sobre los territorios se toman lejos de quienes los habitan y sienten? “Para el Cric, la distancia entre las políticas públicas y las realidades comunitarias suele profundizar las divisiones y dificultar la resolución de los conflictos. Un problema de raíz colonialEl comunicado también señala que muchas fronteras actuales fueron trazadas desde lógicas externas que fragmentaron territorios vivos y relaciones históricas entre pueblos.
A esto se suman heridas acumuladas, tensiones políticas y múltiples intervenciones que, en lugar de sanar, muchas veces profundizan la discordia. “No todo puede resolverse desde lo jurídico. Hay conflictos que necesitan escucha, memoria, reparación y diálogo comunitario”, puntualizó el comunicado por parte del Cric.
La organización indígena advierte que la escalada de un conflicto territorial aumenta la desarmonía comunitaria, debilita procesos organizativos, crecen los discursos de odio y, lo más grave, pone en riesgo la vida. “Las juventudes no deberían heredar únicamente las heridas y disputas de generaciones anteriores. También necesitamos heredar caminos para conversar, sanar y construir juntos”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




