
El enigma de la disestesia solar: cuando el sol quema la piel y provoca un dolor insoportable, pero no deja ninguna marca física
SaludEl enigma de la disestesia solar: cuando el sol quema la piel y provoca un dolor insoportable, pero no deja ninguna marca físicaLos investigadores no saben por qué la luz solar duele y causa fiebre, cansancio...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. SaludEl enigma de la disestesia solar: cuando el sol quema la piel y provoca un dolor insoportable, pero no deja ninguna marca físicaLos investigadores no saben por qué la luz solar duele y causa fiebre, cansancio extremo y síncopes a algunas personas. Los fármacos neuromoduladores parecen calmar esas sensaciones. Estos días en el congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), celebrado en Maspalomas (Gran Canaria), se han analizado cuatro casos detectados en España Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarUn hombre, cubierto de ropa para protegerse del sol, vende sombrillas en la playa de la Malagueta.
Jorge ZapataEfeRocío R. García-Abadillo Maspalomas (Gran Canaria)Maspalomas (Gran Canaria)Actualizado Domingo, 24 mayo 2026 - 00:45Imagine salir de su casa una mañana cualquiera y hacer un trayecto cotidiano: a su trabajo, a comprar, al gimnasio... Al cabo de 15 minutos caminando bajo el sol empieza a sentir un ardor insoportable en su piel, un dolor punzante.
Los detalles
No le había pasado antes y empieza a mirarse intentando encontrar una erupción, una quemadura o algo que explique esas sensaciones, pero su piel está impoluta. Horas después, siente un cansancio extremo, tiene algo de fiebre, mareos, taquicardias e incluso se desmaya. Aunque le describe al médico lo que le hace la luz solar, no hay huella física alguna, ni rojeces ni ampollas, nada.
Durante años, algunos dermatólogos se han encontrado con algún caso así en la consulta, pero hasta hace relativamente poco ni tenía nombre ni podían ayudar a esos pacientes, que han sufrido los síntomas durante décadas en algunos casos. Hace tres años un estudio italiano le ponía nombre a este problema: disestesia solar o sun pain (dolor solar). El estudio, realizado en la Universidad de Brescia, analizaba a 10 pacientes (seis mujeres y cuatro hombres) con una edad media de 40 años, cuya piel reaccionaba con un dolor punzante, ardor o disestesia extrema entre 5 y 30 minutos después de exponerse al sol.
La exploración médica encontraba una piel completamente normal, sin quemaduras ni rojeces ni erupciones, y las biopsias de las zonas con dolor también arrojaban resultados normales. El dolor se activaba con independencia de la estación del año, la hora del día o las condiciones climáticas. Y el 50% de los pacientes experimentaba pocas horas después de la exposición solar reacciones como fiebre leve, fatiga extrema, mareos, taquicardias y síncopes o desmayos.
Al someterlos a fototests (lámparas que simulan el espectro solar), los investigadores italianos descubrieron que bastaban dosis realmente bajas de radiación ultravioleta para que los sujetos experimentaran un dolor agudo en la zona expuesta y en los tejidos de alrededor, sin que apareciera el menor rastro de quemadura.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




