
El firme comentario de Phillip Butters sobre el nivel de Lamine Yamal en el Mundial 2026: “No es más que Jefferson Farfán”
El Mundial 2026 llegó a su fin, pero la controversia recién comienza. Y es que el conocido periodista Phillip Butters tuvo una peculiar intervención en el programa Mano a mano de Denganche, donde lanzó una comparación...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El Mundial 2026 llegó a su fin, pero la controversia recién comienza. Y es que el conocido periodista Phillip Butters tuvo una peculiar intervención en el programa Mano a mano de Denganche, donde lanzó una comparación directa entre Lamine Yamal —a quien describió como “reciente campeón del mundo”— y el exdelantero peruano Jefferson Farfán. Con su estilo habitual, el comunicador sostuvo que el rendimiento del joven futbolista no sobresale como se suele afirmar y lo ubicó, en términos de jerarquía, dentro de un rango que consideró similar al de figuras peruanas contemporáneas e históricas.
La frase que concentró la discusión fue tajante y se apoyó en una cadena de analogías, bromas y descalificaciones que incluyeron referencias a otros jugadores como Baena y Oyarzábal, además de menciones a Paolo Guerrero y Juan Carlos Oblitas. Una frase que concentró la discusión: “No es más que Jefferson Farfán”Butters formuló la comparación con una sentencia que, en pocos segundos, quedó instalada como el eje de la polémica. “Lamine Yamal, hermanito, no es más que Jefferson Farfán”, afirmó al aire, antes de insistir con una expresión aún más directa: “No es más que eso”.
Los detalles
El comentario no quedó aislado. Fue parte de un tramo más extenso en el que también ridiculizó la dimensión del elogio que suele rodear al futbolista, al punto de encadenar equivalencias que, en su visión, lo colocan lejos de cualquier parámetro de excelencia. En esa secuencia, incluso lo midió con un referente internacional: “Lamine Yamal es la quinta parte del peor Figo posible”.
La intervención avanzó entre comparaciones y remates humorísticos que fueron acompañados por risas en el set. En ese marco, Butters deslizó otra referencia para ubicarlo en una escala distinta: “Lamine Yamal, en su mejor momento, podría haber sido ‘Patrulla’ Barbadillo”. Luego reforzó su tesis con una lectura sobre el funcionamiento colectivo de su equipo: “Lo que pasa es que juega con ocho tipos que juegan de memoria”.
El argumento del “equipo de memoria” y el escenario hipotético con FarfánMás allá del impacto de las frases, Butters sostuvo que el contexto del jugador explica una parte decisiva de cómo se percibe su rendimiento. Su punto fue que Yamal se ve beneficiado por un entorno en el que los movimientos están automatizados y la coordinación es casi mecánica, lo que, de acuerdo con su planteo, reduce el mérito individual. En esa lógica, construyó un ejemplo hipotético para reforzar el contraste con Farfán.
Qué dicen los expertos
“Si tú a Jefferson Farfán lo haces jugar diez años seguidos con otros diez Jefferson Farfán, no lo agarran nunca”, expresó, en una comparación que buscó trasladar el foco desde el talento aislado hacia el ecosistema que rodea a cada futbolista. El tramo incluyó, además, un comentario físico en clave de burla sobre el exdelantero: “El lomo que tiene Jefferson Farfán se ha comido un Volkswagen con las puertas abiertas, ¿no es cierto? La intervención volvió a estar acompañada de risas, en un tono que alternó entre la provocación y la caricatura.
A partir de esa construcción, Butters insistió con la idea de que, al margen del nombre propio, el rendimiento se moldea por la continuidad, el entendimiento con los compañeros y un sistema que potencia virtudes. En su mirada, el problema no es solo lo que hace Yamal, sino lo que se le atribuye cuando —según su criterio— hay una maquinaria colectiva que lo respalda. Comparaciones con Baena y Oyarzábal, y el contraste con Guerrero y OblitasEn el mismo pasaje, Butters amplió la comparación y sumó a otros futbolistas, a los que evaluó desde una vara que vinculó con referencias peruanas.
“El otro zurdito, Baena, estoy peruanizando el tema, no es Juan Carlos Oblitas en mil años”, sostuvo, antes de dirigir su crítica hacia Oyarzábal: “Oyarzábal no es Paolo Guerrero en quinientos años”. La secuencia funcionó como un bloque de afirmaciones que pretendió establecer jerarquías: por un lado, ubicó a Guerrero y Oblitas como puntos de excelencia; por otro, dejó a Yamal, Baena y Oyarzábal dentro de un mismo rango, sin diferencias sustanciales en lo técnico. “Si les haces un examen de suficiencia técnica, a los tres van igualitos”, aseguró.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




