
El hábito que millones de mexicanos tienen por las mañanas y que los médicos llevan años advirtiendo que hace daño
México consume 166 litros de refresco por persona al año —el mayor registro del mundo— y millones de adultos y menores arrancan el día sin desayunar o con una bebida azucarada en la mano. Dos hábitos matutinos que la...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. México consume 166 litros de refresco por persona al año —el mayor registro del mundo— y millones de adultos y menores arrancan el día sin desayunar o con una bebida azucarada en la mano. Dos hábitos matutinos que la evidencia médica y las encuestas oficiales vinculan directamente con la epidemia de diabetes, obesidad y muerte cardiovascular que hoy define el perfil de salud del país. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2023, el 73% de los adultos mexicanos consume bebidas endulzadas de forma habitual.
Siete de cada diez niños y adolescentes beben refresco a diario, incluso en el desayuno, según datos de la Secretaría de Salud. En paralelo, saltarse la primera comida del día se ha normalizado entre adultos que salen corriendo al trabajo y jóvenes que priorizan el sueño sobre la alimentación. Qué le pasa al cuerpo cuando se omite el desayunoEl organismo pasa entre ocho y diez horas en ayuno durante la noche.
Los detalles
Cuando no recibe alimento al despertar, activa mecanismos compensatorios: eleva la resistencia a la insulina, aumenta el tono del sistema nervioso simpático y desregula el ciclo hormonal que controla el hambre y la saciedad, advierte el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El resultado no es una reducción de calorías, sino el efecto contrario: hambre intensa a media mañana, antojos de alimentos altos en azúcar y grasa, y una tendencia a comer en exceso en las comidas siguientes. El déficit calórico del desayuno rara vez se mantiene; se traslada y se amplifica en la tarde o la noche.
Cuando ese ayuno matutino se combina con una bebida azucarada —el patrón más frecuente en hogares mexicanos—, el daño se potencia. El azúcar de alta fructosa presente en los refrescos industriales dispara la producción de grasa en el hígado, eleva los triglicéridos, promueve la resistencia a la insulina e inflama las arterias, según un metaanálisis de 22 estudios prospectivos con más de 1. 2 millones de personas, publicado en PMC/NIH en 2024 y liderado por investigadores de la Escuela de Salud Pública T.
Los riesgos en númerosUn análisis publicado en la revista Nutrients, disponible en el repositorio PubMed Central del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, examinó nueve estudios con más de 118,000 participantes. Las conclusiones son precisas: quienes omiten el desayuno de forma habitual tienen 10% más riesgo de desarrollar síndrome metabólico —obesidad abdominal, glucosa elevada, presión alta y colesterol alterado— frente a quienes desayunan con regularidad. Los riesgos específicos documentados son:17% más probabilidad de acumular grasa abdominal21% más riesgo de hipertensión26% más riesgo de hiperglucemia, precursora de la diabetes tipo 213% más de dislipidemia, es decir, desorden en los niveles de colesterol y triglicéridosSaltarse el desayuno de forma habitual en México se asocia con un 26% mayor riesgo de hiperglucemia y un 21% mayor probabilidad de desarrollar hipertensión, según el análisis de 118,000 personas publicado en Nutrients.
Qué dicen los expertos
Combinado con el consumo matutino de refrescos —práctica documentada en siete de cada diez menores mexicanos—, el patrón configura uno de los principales factores de riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular en el país. En cuanto al refresco, cada porción diaria adicional de bebida azucarada eleva el riesgo cardiovascular entre 8% y 19%. Quienes consumen dos o más porciones al día tienen 31% mayor riesgo de morir por enfermedad cardiovascular en comparación con quienes los consumen menos de una vez al mes, según un análisis de más de 100,000 participantes citado en la misma base de datos.
El cuadro epidemiológico que dejaron estos hábitosLa Ensanut Continua 2020-2024 registra que el 74. 9% de los adultos mexicanos de 20 años o más vive con sobrepeso u obesidad. El problema alcanza también a los menores: 40.
1% de los adolescentes de 12 a 19 años y 36. 5% de los niños de 5 a 11 años presentan la misma condición. Las consecuencias mortales ya están documentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI): en 2024, 192,563 personas fallecieron por enfermedades cardiovasculares y 112,641 por diabetes mellitus en el país.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





