
El momento en el que Carlos Alcaraz y Andrés Iniesta han mostrado al mundo el trofeo del Mundial
Pocas personas hay que representen más para el fútbol español que Andrés Iniesta. El exfutbolista manchego, que ahora da sus primeros pasos como entrenador en Dubai, fue uno de los jugadores más importantes del Barça de...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Pocas personas hay que representen más para el fútbol español que Andrés Iniesta. El exfutbolista manchego, que ahora da sus primeros pasos como entrenador en Dubai, fue uno de los jugadores más importantes del Barça de Guardiola y uno de los nombres más importantes de la selección española campeona del mundo en el Mundial de 2010. Al fin y al cabo, fue él quien marcó el único gol de la final de Johannesburgo, en un minuto 116 de un encuentro contra Holanda que hoy muchos españoles recuerdan.
Iniesta ha sido el encargado de mostrar la copa de este Mundial antes de que los jugadores saltaran al césped. Sin embargo, no ha sido el único español en protagonizar ese momento. Carlos Alcaraz, tenista número tres del ranking ATP y ganador de 7 Grand Slams, estaba a su lado, y ha sido quien, de hecho, ha cogido el trofeo para encargárselo al legendario 6 de la selección.
Los detalles
Se trata de una de las pocas veces en las que se ha podido ver al joven deportista en un recinto deportivo en los últimos tres meses. Alcaraz sufre una lesión en la muñeca derecha desde el torneo Conde de Godó de Barcelona, donde empezó a notar unas molestias que le obligaron a retirarse en octavos de final. Desde entonces, se ha perdido varios torneos importantes, como los Masters 1000 de Madrid y Roma, el último Roland Garros y la gira de hierba al completo, incluyendo Queen’s y Wimbledon.
La maldición del trofeoLa imagen de ver a dos deportistas españoles coger por primera vez la copa del Mundial ha llenado de orgullo a muchos aficionados al deporte patrio, pero también ha traído el recuerdo de una de las supersticiones más particulares del mundo del fútbol: cualquier jugador que ose mirar fijamente, acariciar o tocar la copa al saltar al terreno de juego antes de disputar una gran final, atraerá la mala suerte para su equipo y terminará perdiendo el partido. Una especie de karma futbolístico, pues mirar o tocar el trofeo antes de ganarlo se interpreta como un acto de soberbia y exceso de confianza prematuro. Por eso, se ha visto a los jugadores de Argentina y España pasar cabizbajos junto a la copa que, minutos antes, Andrés Iniesta y Carlos Alcaraz mostraban al público del MetLife Stadium.
Quizá, por su cabeza ha pasado el recuerdo del argentino El Papu Gómez, futbolista que en 2014 observó fijamente el trofeo dorado para, poco después, perder la final del Mundial de 2014 contra Alemania con un gol de Mario Götze en la prórroga. Otro episodio emblemático sucedió en el Mundial de Alemania 2006 con el astro francés Zinedine Zidane. Al ingresar al Estadio Olímpico de Berlín, Zizou desvió su mirada de concentración para contemplar fijamente la Copa del Mundo que deseaba levantar por segunda vez.
La maldición volvería a presentarse con el capitán galo expulsado en la prórroga por su histórico cabezazo a Marco Materazzi, momento a partir del que Francia observó cómo la final se decantaba a favor de Italia.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




