
El Niño 2026 se acerca y aumena la probabilidad de que se desarrolle antes de agosto: cómo impactaría en América Latina
El Niño es un fenómeno climático natural que calienta las aguas del océano Pacífico tropical y altera el clima en todo el planeta. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), que depende de las Naciones Unidas, publicó...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El Niño es un fenómeno climático natural que calienta las aguas del océano Pacífico tropical y altera el clima en todo el planeta. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), que depende de las Naciones Unidas, publicó un informe en el que advirtió que hay un 80% de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre junio y agosto de 2026. Eso implicará que las temperaturas sean más altas de lo normal en casi todo el mundo y un mayor riesgo de fenómenos climáticos extremos, como sequías e inundaciones.
La región de América Latina y el Caribe no quedaría afuera de ese panorama: se esperan condiciones más secas en Centroamérica, el norte de América del Sur y el Caribe, mientras que el sur del continente podría recibir lluvias superiores a lo habitual. El informe está en línea con el último pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional de Argentina. La secretaria general de la OMM, la científica argentina Celeste Saulo, señaló en diálogo con la agencia de noticias EFE que los países de América Latina y el Caribe deben “extremar las precauciones” y utilizar la llamada “inteligencia climática” para sortear los efectos más adversos de El Niño.
Los detalles
Cómo se forma El Niño y por qué importaEl Niño es una de las variaciones climáticas naturales más poderosas del planeta y ocurre cada dos a siete años. Se caracteriza por el calentamiento de la superficie del mar en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, es decir, la franja del océano más cercana al ecuador. Este calentamiento afecta los vientos, las lluvias y las temperaturas en distintas partes del mundo durante meses.
El episodio suele comenzar entre marzo y junio, alcanza su punto máximo entre noviembre y febrero, y sus efectos sobre las temperaturas globales se sienten con más fuerza en el segundo año. Para predecir si El Niño se va a desarrollar, los investigadores monitorean las temperaturas del agua en la superficie y bajo ella, los vientos y el índice de oscilación austral, que mide la diferencia de presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental. Cuando todos esos indicadores apuntan en la misma dirección, la probabilidad de El Niño crece.
La OMM reúne datos de docenas de instituciones científicas de todo el mundo y construye modelos de predicción. En este caso, tanto esos modelos como la evaluación de los investigadores coinciden en señalar que El Niño está en camino. "Este episodio podría ser, por lo menos, moderado, aunque su intensidad podría llegar a ser fuerte", acotaron los expertos que elaboraron el informe de OMM.
Qué dicen los expertos
Qué anticipan los modelos en climatología Los expertos pronosticaron que hay un 80% de probabilidad de que El Niño se desarrolle durante el trimestre junio, julio y agosto, el período más cercano. A medida que avancen los meses, El Niño se consolidaría y la probabilidad de que persista trepa al 90% para desde julio a noviembre. Las temperaturas por encima de lo normal se pronostican para casi todos los rincones del planeta entre junio y agosto.
Eso aumenta el riesgo de olas de calor y agrava las sequías en las regiones donde las lluvias disminuyen. El cambio climático no aumenta la frecuencia de El Niño, pero sí puede intensificar sus efectos. Un océano y una atmósfera más cálidos tienen más energía disponible para fenómenos extremos como olas de calor y lluvias torrenciales.
El potencial impacto en América LatinaEn América Latina, los impactos esperados varían según la zona. Centroamérica, el norte de América del Sur y el Caribe afrontarían condiciones más secas y cálidas, lo que eleva el riesgo de sequías, pérdidas agrícolas y escasez de agua. El sur del continente, en cambio, podría recibir precipitaciones superiores a las normales, con riesgo de inundaciones.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





