
¿El Perú está preparado para un terremoto de gran magnitud? Las lecciones que dejan Japón, Chile y Venezuela, según experto
El doble terremoto que sacudió La Guaira, en Venezuela, el pasado 24 de junio dejó miles de víctimas entre fallecidos, heridos y damnificados. La tragedia volvió a poner sobre la mesa una pregunta recurrente en los...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El doble terremoto que sacudió La Guaira, en Venezuela, el pasado 24 de junio dejó miles de víctimas entre fallecidos, heridos y damnificados. La tragedia volvió a poner sobre la mesa una pregunta recurrente en los países ubicados sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico: ¿estamos realmente preparados para enfrentar un sismo de gran magnitud? En el caso peruano, las imágenes despertaron un inevitable recuerdo del terremoto de Pisco de 2007, que alcanzó una magnitud de 8.
0 MW y una intensidad máxima de IX en la escala de Mercalli. A casi dos décadas del desastre, aún persisten viviendas sin reforzar y brechas en prevención, infraestructura y planificación. La preocupación no es menor.
Los detalles
El presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, reiteró que los estudios científicos advierten desde hace años sobre la posibilidad de un terremoto de hasta 8. 8 MW frente a la costa central, similar al sismo que destruyó Lima y Callao en 1746. Para los especialistas, la pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo.
Frente a este escenario, el ingeniero estructural Christian Asmat Garaycochea, perito adscrito al Centro de Peritaje del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), explicó a Infobae Perú cuáles son las principales lecciones que el país debería extraer de experiencias como las de Japón, Chile o México. Lo que el Perú aún tiene pendientes frente a un gran terremotoLos terremotos cambian de país, de magnitud y de contexto, pero sus consecuencias suelen seguir patrones similares. Más allá de las diferencias geográficas o económicas, los mayores desastres comparten problemas que se repiten: edificaciones vulnerables, servicios básicos interrumpidos y una respuesta que muchas veces resulta insuficiente frente a la magnitud de la emergencia.
Asmat recordó que el Perú no es una excepción dentro de los países con alta actividad sísmica. “En México, Chile, Japón y Perú, entre 2010 y 2026, han ocurrido en promedio siete sismos de más de 7 grados de magnitud de momento en cada país”, sostuvo. También explicó que los sismos superiores a 6.
Qué dicen los expertos
5 grados corresponden a magnitud de momento y no a la escala Richter, debido a su gran intensidad. El especialista advirtió, sin embargo, un punto que vuelve la amenaza particularmente sensible en el caso peruano: “nunca ninguno de esos siete ha ocurrido frente a Lima”, en una capital donde, además, existe un sistema de gobierno “muy centralizado”. En ese escenario, consideró, si la ciudad no “siente” la gravedad de un gran terremoto, el riesgo puede no convertirse en una política pública sostenida.
Infraestructura crítica y continuidad de serviciosAsmat indicó que un terremoto no solo destruye edificios: también puede paralizar servicios esenciales como agua, desagüe, electricidad, transporte y comunicaciones. Recordó que situaciones similares ya se vieron en eventos asociados a fenómenos climáticos en el Perú, como el fenómeno El Niño de 2017, cuando la interrupción de servicios básicos generó crisis prolongadas en distintas zonas urbanas. “También están los daños funcionales, como la pérdida de carreteras y la interrupción del transporte, las comunicaciones y el abastecimiento: con los servicios pasa algo similar; hace unos años tuvimos un problema con el fenómeno del Niño(...
), en ese entonces, atravesamos una situación muy complicada porque no teníamos agua ni desagüe”, afirmó a este medio. El ingeniero añadió que un patrón común en los terremotos destructivos es la ausencia de preparación previa en infraestructura crítica y la falta de continuidad en políticas de prevención. Señaló que muchos países solo corrigen sus normas después de sufrir grandes desastres, lo que genera un ciclo repetitivo de aprendizaje tardío.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





